Re: Fútbol 005/006
Por lo que respecta al racismo, me parece equivocado minimizar este problema, que para mi sí existe en los campos de fútbol.
He ido muchos años al Nou Camp y me he avergonzado, no sólo de lo que unos centenares de descerebrados gritaban (por ejemplo. el uh, uh a Roberto Carlos) sino de cómo una gran mayoría de la masa se unía a ese grito.
Para volver a temas más desenfadados, me permito recurrir a ese gran maestro del humor llamado Tomás Roncero.
He leido el artículo de hoy sobre Arsene Wenger y me he acordado de que hace un tiempo ya había escrito sobre él. Os pongo los dos artículos, a ver que os parecen:
Tomás Roncero (
16-03-2006)
Wenger es un señor. Nunca ha engañado a nadie. Y sueña con entrenar al Madrid. Lo sabe de primera mano Florentino Pérez, con el que mantiene una fluida relación personal desde que intentase contratarle en la primavera de 2003, cuando Del Bosque entrenaba con sabiduría a aquellos galácticos que conquistaron la última Liga. Pero Wenger, educado con su gremio, siempre le dijo a Florentino que era fiel al Arsenal y que no podía aceptar sus seductoras propuestas: "Presidente, aquí tengo un proyecto de futuro y me gusta cumplir mis contratos". Ya no está Florentino, pero Fernando Martín reconoció risueño en Maracaná 06' que "hablo muy bien francés". A FM le gusta el fútbol ofensivo de Wenger y como mima la cantera. Es uno de sus favoritos.
Asimismo, Wenger está encantado con Martín por su caballeroso gesto en Highbury, al bajar el presidente de Trigueros del Valle a los vestuarios para felicitar al técnico de los gunners por la buena imagen que dieron en los dos partidos ante el devaluado equipo de López Caro. Wenger, según me confiesa un buen amigo suyo, le diría ahora "oui" al Madrid. De su poderosa mano llegarían Cesc (el Xavi del siglo XXI), Cole y Henry, el mejor galáctico que queda en el mercado. Además, Arsene es un cazatalentos con reputación en toda Europa. Con él vendría otro genio: Francis Cagigal (ojeador). Ancelotti también gusta, pero Wenger tiene un plus del que carece el italiano: admira al Madrid como si hubiese nacido en la calle Concha Espina. Escúchenle, por favor.
Tomás Roncero (
9-08-2004)
Estoy seguro de que Arsene Wenger fue, en su otra vida, primo hermano de Napoleón Bonaparte. Su altanería, gesto hierático y actitud egocéntrica revelan el perfil de un personaje infeliz, que nunca se hubiera reído con su propio guiñol. Conclusión: jamás el Arsenal ganará la Champions teniendo en su banquillo a semejante angustias. Por eso, me parece hasta previsible que el tal Wenger (Del Bosque se puede hacer una petaca con el currículum del técnico de los gunners) haya pasado en 72 horas de insultar a los libros de historia vaticinando tres décadas de esterilidad madridista en Europa a bajarse al pilón y asumir que la marcha de Vieira al Madrid es inevitable. El francés ha recibido un tirón de orejas de David Dein, el Florentino del Arsenal, que le ha hecho entender que su guerra está en la pizarra y no en los despachos. Wenger ha actuado con resentimiento porque le duele imaginarse a Vieira aclamado por ese Bernabéu al que él ni siquiera ha acudido como turista.
Esto me suena de algo. Recordemos cómo Cúper fue de gallito en el famoso verano de Ronaldo hasta que la ley de la gravedad (la de la coherencia) le hizo comerse su orgullo criollo alimentado en Ferro y aceptar que Ronie se marchaba con su fútbol vertical y su sonrisa horizontal a otra parte. Ferguson también fue disfrazado de Braveheart escocés hasta que un inglés refinado y metrosexual como Beckham le dijo: Viejo, ahí te quedas. Ahora le llega el turno a Wenger. Su inacabable ombligo le ha impedido ver la realidad. Si el gigante africano se empeña, volará al nido del Bernabéu. Arsene empezó a recular ayer para evitar seguir bañándose en el fango del ridículo. Florentino, paciente impenitente, sigue riéndose en el Pitina surcando las aguas monárquicas de Palma. Por algo será...
:village
Saludos