Re:
Bueno, es cierto que la calidad visual de la película no es ni remotamente parecida a la que pueda dar el celuloide o la alta definición. Los dos grandes problemas que tiene la película a nivel técnico son, primero, su formato: miniDV. Y segundo, que sus personajes miden tres centímetros, con lo que resulta una proeza mantener el foco y la iluminación en óptimas condiciones utilizando cámaras estándar, pensadas para filmar a seres humanos. En cuanto el cacahuete se mueva un milímetro, se va de foco: es comprensible, y bastante bien que ha salido.
Teniendo en cuenta estos handicaps, sí creo que debería valorarse el enorme mérito que tiene haber hecho esta película: lo que podría haber sido un suicidio, ha resultado no serlo tanto. Y en ningún momento se pensó que esta película llegaría tan lejos... nació como un experimento, una especie de gamberrada entre dos amigos que fue creciendo como una bola de nieve, y que algunas personas con poder de decisión han considerado que merece ser vista por la gente.
Es algo que ya ocurrió con El mariachi, película a la que adoro y con la que se compara en la publicidad de "Gritos": El mariachi es una puta mierda a nivel técnico, chapucerísima, rodada toda en angular para no tener que preocuparse del foco en ningún momento, y que no era más que un experimento de Rodriguez para empezar a foguearse. Él jamás pensó que llegaría a estrenarse en cines, como así fue.
Por eso creo que esta película debe verse como lo que es: un experimento, algo artesanal y evidentemente, con muchas deficiencias, pero que debe ser valorado como el embrión de una carrera que puede ser mucho más que interesante, y con gran cantidad de detalles que nos dan a entender que, con pasta, estos señores pueden hacer cosas muy grandes.
Gritos en el pasillo me parece un producto entrañable, muy cuidado y hecho con mucho cariño. Y eso tiene muchísimo mérito, y más en nuestro país, donde las iniciativas de la gente creativa pero sin pasta ni padrinos no suelen ser apoyadas... ni por las instituciones ni por el público.
Bien por ellos, y que sigan adelante dando guerra.