Los novísimos cineastas británicos, dignos herederos de Alan Clarke, están revolucionando la cinematografía de su país y creando universos particularmente inquietantes, surrealistas y de alto contenido erótico. Ben Wheatley, ya pasó por San Sebastíán con su psicótico High-Rise y su sobredosis de violencia, erotismo y alcohol. En esta edición le toca al brillante Peter Strickland, que ofrece su propia versión de Vestida para matar.
In fabric es un despliegue de tortuosa imaginación, proeza técnica y canalla comedia fantástica y sangrienta. Basado en el dispositivo narrativo de un objeto que pasa de mano en mano con trágicas consecuencias, Peter Strickland utiliza un vestido asesino de seda y rojo, of course (cosas más raras se han visto en gran pantalla, recordemos en 2010 la llanta de coche asesina en Rubber, de Quentin Dupieux), rojo de seda.
Dependientas súcubos, lavadoras muy estresadas, discursos comerciales y explicaciones técnicas generadoras de orgasmos consumistas, que si a primera vista, parecen inconcebibles bromas, en la mano del enfant terrible del cine británico se convierten en metáforas de un mundo, que no para de criticar su lado mercantilista y que, al mismo tiempo, lo sostiene practicando la compra compulsiva, o en muchos casos, totalmente innecesaria, a la mínima ocasión. O al menos, en su aquelarre anual, las rebajas.
Sinopsis: La película se centra en las compras en rebajas de uno de los grandes almacénes ingleses y en el viaje de un vestido "maldito" que pasa de cuerpo en cuerpo con unas consecuencias devastadoras. El cineasta Peter Strickland dirigie y escribe esta historia de suspense protagonizada por Marianne Jean-Baptiste (Secretos y mentiras)