Hamlet ha sido la única película en toda mi vida que he tenido la oportunidad de ver en
70mm, al estilo
roadshow, clásico tal y cómo
Branagh la rodó y pretendía que se viese. 4 horas, con su programa en mano que te entregaban, su obertura, su intermedio, su descanso, butacas de lujo y pantallón espectacular.
Shakespeare tratado cómo los grandes espectáculos de antaño. (
Lawrence de Arabia,
Zhivago,
Ben-hur...)... Vivir para ver.
Una cosa
Marty, el montaje de 4 horas era el original cinematográfico, autorizando también
Branagh un corte de poco más de hora y media por presión de la productora de cara a la taquilla internacional.
No he vuelto a contemplar jamás una película con tal calidad de imagen
jamás. Alucinante. Tampoco recuerdo haber pagado nunca tanto dinero por una entrada de cine, pero para mí era un sueño hecho realidad, una de esas cosas que sólo se viven una vez en la vida. Dudo mucho que volvamos a ver una adaptación íntegra de la obra (creo que sigue siendo la única a día de hoy que incluye todo sin cambiar ni una coma), a este nivel, y con tanto talento y cariño por lo que se está contando.
Respecto a la película en sí, obra maestra para mí, aunque coincido con Marty en que algunos tramos están resueltos con inusitada torpeza (el encuentro con el espectro, por ejemplo) lo que afecta al ritmo, y algunas decisiones de puesta en escena /narrativas en escena me resultan del todo incomprensibles (esos horribles ralentizados de postproducción, fuera de lugar dentro de la elegancia general, o esos flashback reiterativos sobre algo que acabamos de ver, ¡al ralentí y con voz en off!).
No obstante, al parecer tuvieron 18 millones de presupuesto (calderilla, Frankenstein tuvo 45), que en gran parte salió de los bolsillos del la productora, el propio
Branagh y de
Patrick Doyle, quién además renunció a cobrar su salario. Cerca del final de rodaje, se quedaron literalmente sin dinero y hubo que finalizar las secuencias restantes cómo se pudo .
Una anécdota sobre la banda sonora: en un principio
Branagh tenía pensado acompañar la película con unas pocas piezas clásicas, en señal de respeto, pero
Doyle (quién se sabía el texto de memoria gracias a haberlo interpretado y puesto música durante años) le dijo:
"Es
Hamlet. "El maldito
Hamlet, cómo nunca se ha hecho antes. Llevo toda mi vida esperando este momento, sé lo que quiero hacer exactamente y cómo lo quiero hacer, así que por favor no me hagas esto. Confía en mí".
Al margen de de los defectos de ritmo e irregularidades antes comentadas , por norma general la dirección de
Branagh es una fiesta; entregado al 200% sabe que está cumpliendo su gran sueño y que es su gran oportunidad para pasar a la posteridad, lo cual se not.
Planos secuencia,
travellings, picados, contrapicados, circulares, juegos maravillosos con la
steadycam... es un no parar, pero lo mejor de todo es que la gran mayoría de ello no es gratuito, y la puesta en escena resulta más o menos sobria dependiendo del estado emocional de los personajes y el devenir de los acontecimientos.
La dirección de actores es prodigiosa (insisto en que creo que este hombre tiene un don para ello), e incluso
Robin Williams,
Billy Crystal y
Gerard Depardieu no desentonan. Toda la terna británica está maravillosa, y la americana nunca llega a estar mal, cómo digo (lo cual en algunos casos resulta todo un cumplido). A la cabeza,
Jacobi, (ese monstruo que se los come a todos, incluido al propio
Branagh),
Julie Christie y
Kate Winslet, quienes no habían interpretado a
Shakespeare jamás, y con quienes
Branagh estuvo ensayando varios fines de semana. Y
Heston, claro. Oh,
Heston. Que gran e infravalorado actor (que no estrella), era este hombre.
Respecto al propio
Branagh, ciertamente se deja la piel, ofrece un recital descomunal y disfruta cómo nunca de cada línea y soliloquio. La excesiva afectación que a veces le acompaña va aquí con el carácter apasionado y emocional de su
Hamlet, alejado de lo etéreo del de
Olivier, con lo que no podría considerarse sobreactuación.
En definitiva, no es perfecta, pero aún con sus defectos la considero una joya imprescindible tanto para seguidores de
Branagh cómo amantes del
Bardo.
