Hasta el día de hoy, es la única película de la que puedo decir que te hace sentir lo mismo que una pesadilla. Agobiante, cruda, los personajes no pueden escapar de ella, y nosotros tampoco. De niño, sentía mucha curiosidad por ella (había visto la carátula en el videoclub) y quería verla, pero no me dejaron, logicamente, con lo que para mi, siempre fue sinonimo de prohibido. Una vez la echaron en la tele, la puse a escondidas, y solo ese texto inicial que avisa de que lo que vamos a ver está basado en hechos reales me acojonó, y no seguí viéndola. No la vi hasta ser un adolescente, y es una película de la que no te puedes reir. Con Viernes 13 y similares, nunca te tomas nada en serio, coreas al asesino y sabes que su víctima no escapará.
Con la Matanza de Texas, los asesinos acojonan. Seres irracionales, locos, con los que no se puede razonar, y que te reservan un destino peor que la muerte, y mientras estás muriendo, lo sabes. Ya cuando aparecen las escenas iniciales de cadáveres, acojona, pero desde que cierto autoestopista sube a la furgoneta de los jovenzuelos, hasta la última escena, solo estás deseando echarte a la cara la palabra "Fin".
Comprendo que el contexto del film ha envejecido mucho. Ver a esos chavales hippies y patilleros hablando de la astrología y demás, sus ropas, los peinados... todo muy de los setenta. Pero hay muchas peliculas cuyo aspecto ha envejecido, y eso no las invalida. Ademas, hay que conocer los avatares que rodearon el rodaje, debió ser demencial: actores no profesionales, rodaron durante un verano en Texas, a más de 40 grados, la gente se desmayaba por el calor, los actores no eran profesionales, el clima del rodaje fue verdaderamente enrarecido. La escena de la cena familiar se rodó durante 27 horas seguidas, metidos en la casa llena de plumas y pollos muertos, no me quiero ni imaginar lo que fue aquello. Para mi, La matanza de Texas es un film mucho más intocable que Viernes 13, Halloween o cualquier otro slasher. NO ES slasher. No hay sangre, tú la ves, pero no la hay. Es una película que activa un mecanismo en el cerebro del espectador que la "traduce" como mucho más horrible, violenta y sangrienta de lo que es.