La peli de Sommers es entretenida y tiene escenas espectaculares, pero es más una película de aventuras en plan Indiana Jones que una película de miedo. Las siguientes (incluída la precuela El rey escorpión), no son del todo malas, pero son redundantes y mucho más flojas. Otras películas que más o menos han explotado el filón han sido: El despertar, que ya mencioné en otro hilo, basada en una novela de Bram Stoker (el autor de Drácula), La joya de las siete estrellas, y Sangre en la tumba de la momia, que también partía de la dicha novela. Otras han sido Belphégor, el fantasma del Louvre, una película francesa fallida, a mi parecer, y Talos, la Momia (conocida en España como La sombra del Faraón), que apareció más o menos al mismo tiempo que la película de Sommers.
No debemos confundir Al Mummiya, de Shadi Adb el Salam con una filme de terror. Se trata de una película que narra, en clave casi de docudrama, el descubrimiento del escondite de las momias reales de Deir el Bahari a finales del siglo XIX, mezclándola con cuestiones de actualidad como los problemas de identidad del pueblo egipcio y la cuestión del patrimonio cultural de países no occidentales o en vías de desarrollo expoliado por potencias europeas o norteamericanas.
Y es que, al contrario que Drácula, Frankenstein o El fantasma de la ópera, la momia no partía de ninguna novela o leyenda popular, si dejamos de lado las historias sobre la maldición de la momia que corrieron como la pólvora de acá a allá cuando en 1922 se descubrió la tumba de Tutankhamon (hay razones sobradas para pensar que todo fue un cuento chino -o egipcio- inventado por la escritora Marie Corelli, que el autor de Sherlock Holmes, Conan Doyle, creyó a pies juntillas, y que Howard Carter, descubridor de la tumba, alentó para alejar a los curiosos e importunos de la excavación). Dejando a parte la citada obra de Stoker, que nunca fue excesivamente popular, un relato breve del propio Conan Doyle -Lote número 249-, y una deliciosa novela de un exotismo decadente de Theophile Gaultier -La novela de la momia, que es más una historia romántica que otra cosa-, no había numerosos antecedentes literarios para La momia. Y éso que ya los antiguos egipcios, aunque reverenciaban a sus muertos, y no los consideraban molestos, tenían leyendas sobre momias malvadas que regresaban del más allá para atormentar a los vivos, generalmente como castigo por las malos tratos que les habían inferido en via.
No perdáis tiempo, y acudid a la película de la Universal: la de Karl Freund (un director tan excelente como poco conocido) con un Karloff en una de sus mejores interpretaciones. La de la Hammer también merece la pena.