Dudo que hayan leído ese debate aquí. De haberlo hecho, a un profesional de ese medio le supongo capacidad de entender que
no me parece peor iluminar la torre Agbar que las fachadas de la Sagrada Familia, la Pedrera, el Palau de la Generalitat, el Camp Nou, la Cibeles, el Guggenheim, la Giralda, la Catedral de Santiago, la de Burgos, el Bernabeu o El Escorial.
Cualquier monumento/edificio iluminado me parece un desperdicio de energía, con independencia de su ubicación geográfica, su temática, su ideología o su antiguedad.
Se trata de una especie de declaración de principios tipo "me la sopla el despilfarro de energía, porque yo, occidente, lo valgo".
Propondría a cambio que el dinero que se emplea en esa
despilfarradora iluminación se gastase en financiar proyectos de energías renovables, muy especialmente en el tercer mundo.