La Vanguardia
LA LUCHA ANTITERRORISTA
ETA prepara la presentación solemne de un alto el fuego que abra el proceso de paz
Organizaciones sociales y cívicas se han comprometido a apoyar públicamente el diálogo
La decisión de ETA de abandonar las armas está tomada y se está a la espera de que la organización terrorista pueda anunciar el fin de la violencia que dé pie a la apertura formal de un proceso de paz. Los actores cercanos al proceso así lo analizan y creen que el anuncio, que debe dar garantías, puede ser más pronto que tarde.
CRISTINA SEN - 16/02/2006
MADRID
El fin de ETA es prácticamente irreversible y el anuncio formal y solemne de un alto el fuego podría producirse en breve. Éste es el análisis al que llegan fuentes conocedoras del proceso y que consideran que la decisión de la organización terrorista de adentrarse en un proceso de abandono definitivo de las armas no tiene vuelta atrás. Ante este eventual escenario, tanto el Ejecutivo como el entorno abertzale han definido perfectamente sus planes y sus cálculos para abordar -siempre con el previo anuncio de fin de la violencia- el eventual inicio de un proceso de paz que constaría de los contactos directos Ejecutivo-ETA y de la puesta en marcha de una mesa de partidos.
El documento hecho público el martes por el PSE desvela los preparativos del proceso con esta apuesta por una negociación bilateral Gobierno-ETA y, paralelamente, la creación de una mesa de partidos en la que se pueda acordar el futuro político del País Vasco. La negociación bilateral trataría principalmente y resumido a grandes rasgos de los presos, las víctimas, y la entrega de las armas y desmilitarización de la organización. La mesa de partidos se convertiría, por tanto, en el vehículo para canalizar el debate político bajo la premisa de que debe actuar sin la injerencia, por lo menos teórica, de Gobierno y ETA, y que debe servir para que las formaciones vascas decidan su futuro.
En la línea de lo que ya ha apuntado en varias ocasiones el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, en el Partido Socialista se espera y se considera que la organización terrorista no puede limitarse a decretar una mera tregua temporal, sino que su declaración debe aportar plenas garantías de que se puede abrir el proceso negociador sin excesivos riesgos. Fuentes conocedoras del proceso recalcan en este sentido que si ETA finalmente da el paso, su declaración debe ser contundente y con un mensaje que vaya más allá del mero consumo interno.
Esto es lo que todos los actores políticos están esperando para que arranque la negociación, pero no significa que una eventual declaración de la organización terrorista vaya a tener una respuesta inmediata del Gobierno. Tal como señaló el pasado viernes Zapatero, el presidente se tomará "el tiempo necesario" para responder y su respuesta se realizaría formalmente en el Congreso de los Diputados atendiendo al compromiso parlamentario que él mismo adquirió en mayo del 2005.
En la Cámara, por tanto, es donde debería explicar qué y cómo está dispuesto a negociar el Ejecutivo.
Sin embargo, y recogiendo la opinión expresada el martes por los socialistas vascos, sí que se podría empezar a trabajar en Euskadi sobre el funcionamiento de la mesa de partidos, ya que la tregua, puesta por Patxi López siempre como una condición imprescindible, sería ya una realidad. Pero ni el Gobierno, ni los partidos políticos -estén a favor en contra- ni obviamente ETA pueden ser los únicos protagonistas de este eventual proceso. Por ello, actores sociales del País Vasco se están empezando a preparar para intentar empujar hacia el fin definitivo de la violencia. Para ello, fuentes socialistas señalan que en la línea de acercamiento producido entre los sindicatos LAB y UGT, ambas organizaciones están ya elaborando un documento de apoyo a la negociación. En la misma línea trabajan organizaciones empresariales vascas y, asimismo, se está cocinando un texto de apoyo al proceso de paz por parte de mujeres parlamentarias y representantes sindicales que daría a conocer el día de la Mujer Trabajadora.
La búsqueda de un contexto social favorable es así importante para empujar al máximo las intenciones de ETA de abandonar la violencia y convertir, también gracias al respaldo social, el proceso en irreversible en la medida de lo posible. En este mismo sentido, y según las fuentes consultadas, sectores de la Iglesia también serían partidarios de pronunciarse a favor del proceso de paz. Teniendo en cuenta que la disparidad de criterios que hay en la Conferencia Episcopal y la línea de apoyo al PP que ésta ha mantenido en muchas cuestiones, se considera especialmente relevante que su presidente, Ricardo Blázquez, pueda estar a favor de la iniciativa del Gobierno. En este intento de arropar al máximo el proceso, también se señala como muy imporante la búsqueda de apoyos internacionales que se trabajan con la máxima discreción.
De la recopilación de todas estas perspectivas queda claro que se está a la espera del anuncio definitivo de ETA para poder arrancar un camino que transcurrirá muy lentamente. Todas las fuentes consultadas señalan que, por lo menos y si no se trunca, es un trayecto de dos legislaturas de negociación lenta y muy dificultosa. Sólo el mero planteamiento de cómo puede vehicularse la negociación sobre los presos etarras da a entender el grado de dificultad. Es evidente que se tendría que evaluar quiénes tienen delitos de sangre y quiénes no, cómo está el cumplimiento de las condenas para decidir cuándo y qué grupo podría empezar a salir de la cárcel.
El Periódico
EL CONFLICTO VASCO // PREPARATIVOS DEL PROCESO DE PAZ
El Gobierno espera que ETA acate la voluntad de las fuerzas vascas
• El respeto de ambas partes a los acuerdos de la mesa de partidos, clave para el inicio del diálogo
• Los socialistas aceptan pactar otro "marco" para Euskadi si se desvincula del diálogo con la banda
ENRIC HERNÀNDEZ
MADRID
En vísperas de que ETA anuncie al fin que abandona la violencia, los carriles del incipiente proceso de paz empiezan a hacerse visibles. Con la información de que dispone, el Gobierno espera de forma inminente un pronunciamiento de la banda claro e inequívoco en el que prometa acatar sin interferencias los acuerdos que sobre el marco político de Euskadi alcancen las fuerzas vascas. El respeto del Gobierno y de ETA a la voluntad de los vascos, expresada en una mesa de partidos, es la clave del inicio formal del proceso de paz, según las fuentes consultadas
El "principio del fin" de ETA, en recientes palabras del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, se basará en la apertura de dos negociaciones paralelas y simultáneas, pero en absoluto relacionadas entre sí.
LIBERACIONES A LARGO PLAZO
En la primera mesa, transcurrido un tiempo prudencial tras el anuncio etarra y previa autorización del Congreso, el Gobierno discutirá con ETA el futuro de sus militantes prófugos, sus familias y los presos de la banda. Un proceso de excarcelación que durará muchos años, por lo que se agrupará a los reclusos en grupos distintos para buscarles salidas diferentes en función de la gravedad de sus respectivas condenas. Tan largo será el proceso, y tantos los escollos jurídicos, sociales y económicos, que el Ejecutivo estima que la tarea requerirá no menos de dos legislaturas, con el horizonte del 2012.
En la segunda mesa, los partidos vascos --incluida la ilegalizada Batasuna o la fuerza que la suceda antes de las elecciones municipales y forales de mayo del 2007-- debatirá un nuevo "marco político-jurídico" para Euskadi destinado a lograr su "normalización". Así lo manifiestan los socialistas vascos en un extenso documento que, difundido este martes, refleja la disposición del Ejecutivo a propiciar, "sin interferencias del terrorismo", un "diálogo político" entre "todas las fuerzas representativas de la realidad vasca".
Con el apoyo explícito del PSE-EE a la mesa de partidos que promueve el lendakari Juan José Ibarretxe, el Gobierno allana el camino para el comienzo del diálogo con ETA, pendiente sólo de que ésta dé el paso que de ella se espera. Los socialistas invocan el punto 10 del Pacto de Ajuria Enea, que excluye toda negociación política con ETA y la encomienda exclusivamente a los representantes ciudadanos, para ratificar que "ambos escenarios de diálogo no deben confundirse, mezclarse, ni condicionarse el uno al otro".
ECO INTERNACIONAL
A la espera de que ETA divulgue su decisión --sea a través de un comunicado o mediante una entrevista televisiva que otorgue eco internacional al anuncio--, fuentes conocedoras del proceso subrayan la relevancia de que al final la banda prometa acatar la voluntad de los partidos vascos. Primero, porque implicará su renuncia a arrancar contrapartidas políticas a cambio del fin del terrorismo; y segundo, porque un cese permanente de la violencia no condicionado al futuro resultado de esa mesa de partidos podrá facilitar, mediante la negociación técnica con el Gobierno, que el abandono de las armas ya no tenga marcha atrás. Ni tampoco la paz.
"UNA MAYORÍA CUALIFICADA"
A su vez, que el Gobierno se comprometa a aceptar el estatus político de Euskadi que pacte la mesa de partidos supondrá el reconocimiento del derecho de los vascos a decidir su futuro, hasta el punto de que el acuerdo de normalización --más ambicioso que una mera reforma estatutaria-- deberá someterse a referendo.
De hecho, el PSE sitúa el actual "problema de normalización de Euskadi" en la existencia de un "consenso insuficiente" en torno a su "marco jurídico-político". Por eso defiende la negociación con la izquierda aberzale, pero también reclama que el pacto cuente con el "máximo consenso". En suma, con "una mayoría cualificada" que abarque tanto a las fuerzas nacionalistas vascas como a las que se autodefinen como no nacionalistas.
SIN IMPOSICIONES
La presencia de los socialistas vascos, y en su caso del PP, en ese futuro consenso alejaría el fantasma de la autodeterminación, pese a la previsible insistencia de Batasuna en que se abra la puerta a la independencia si alguna vez la mayoría de los vascos así lo deciden. De hecho, los socialistas vascos adelantan que acudirán a la mesa para defender "la Constitución y el Estatuto", aunque "sin pretender imposiciones de ningún tipo". El PSE también aboga por establecer "mecanismos de pacto" con el Estado para garantizar que los acuerdos de las fuerzas vascas sean "compatibles" con la legislación estatal.
El Semanal Digital
CUÁNDO Y POR QUÉ SALDRÁN DE PRISIÓN
Alonso y López Aguilar adoctrinan a la prensa sobre los etarras
Hay auténtico pánico en La Moncloa sobre los efectos en la opinión pública de las excarcelaciones de los más sanguinarios asesinos. Los ministros implicados se han puesto a trabajar.
16 de febrero de 2006. En La Moncloa se encendieron la pasada semana todas las alarmas por los datos demoscópicos relativos al rechazo y, en consecuencia, la pérdida de apoyo social, que ha generado el debate sobre un posible cambio en la política penitenciaria para facilitar el proceso de pacificación.
Una rueda de prensa para los anales
Ése fue el resorte que llevó a
José Luis Rodríguez Zapatero a desatender el canon que debe regir una comparecencia de un jefe del Ejecutivo y presentarse ante la opinión pública con atrabiliarias justificaciones y dando explicaciones sobre lo que es algo de por sí implícito al ejercicio de su cargo: el rechazo al terrorismo.
El nerviosismo provocó esta "extraordinaria" rueda de prensa tras el Consejo de Ministros, que pasará a los anales -como reconoce incluso un fontanero monclovita- "por ser el ejemplo de lo que no debe hacer un presidente del Gobierno", pero esa inquietud se ha dejado sentir en otros ámbitos y ha provocado también movimientos un poco fuera de lo común para lo que debe ser el hacer de los miembros de un gabinete.
Hay que ganarse a la Prensa
Así, por ejemplo, los ministros de Interior,
José Antonio Alonso, y de Justicia,
Juan Fernando López Aguilar, han roto por un tiempo la dedicación exclusiva que les exige tan solemnes carteras, por su estrecha vinculación con la alta política de Estado, para volcarse en adoctrinar a la Prensa y dar la cara ante escándalos como el caso del sanguinario etarra
Henri Parot.
Mano a mano, los dos ministros han mantenido encuentros reservados con grupos de periodistas y de tertulianos con el fin de aleccionarles sobre lo correcto de la interpretación jurídica que ha hecho la Fiscalía del Tribunal Supremo, frente al criterio de la Audiencia Nacional, en relación a la unificación de condenas en una sola pena, y también han sentado cátedra sobre otras cuestiones polémicas como el cese del fiscal
Eduardo Fungairiño. "Todo es propaganda del PP que no tiene límite para intentar dañar al Gobierno", ha sido el eslogan de la pedagogía ministerial.
El PSOE siempre ha dado mil vueltas al PP en la política de comunicación, no sólo ahora que este último está en la oposición ya que también lo hacía cuando las tornas estaban invertidas. El maestro en estos briefings es el todopoderoso
Alfredo Pérez Rubalcaba, que gana por goleada al aprendiz
Fernando Moraleda, el secretario de Estado de Comunicación. Pero las cosas están tan enfangadas que estos días hasta dos honorables ministros se han tenido que poner las botas para ayudar a limpiar la sentina.
¿Algo más que una tregua?
Por cierto, el Gobierno insiste e insiste estos días en tranquilizar a algunos de sus correligionarios con el argumento de que la prometida tregua será esta vez una declaración definitiva de entrega de armas sin vuelta atrás.
Dentro de los partidarios de la causa, hay quien cree que
Zapatero ha vuelto a equivocarse al encender una vez más la mecha de la esperanza sin concreción alguna a cambio; y escuchar el optimista mensaje de que ETA declarará su desaparición, sin más supuestas concesiones que los presos, está poniendo los pelos de punta a más de uno muy próximo al PSOE, e incluso con experiencia en la gestión del tema antiterrorista. "Que le pregunten a
Felipe González", comenta, socarrón, un representante de la "vieja guardia".