Henry Morrison dijo:
Pues eso, se trata de libros que os hayan impresionado o traumatizado, en cualquier momento de vuestra vida.
Traumatizar, traumatizar, lo que se dice
traumatizar, no recuerdo ninguno. Lo que sí puedo decir es que, a lo largo de los años, algunos libros me han influído personalmente de una manera especial, bien por sus ideas, bien por su calidad literaria, o por ambas cosas a la vez. Desde los libros de
Aventura en... de la escritora Enid Blyton, que devoré en mi infancia, los cómics de Tintin y las novelas de Julio Verne que me hicieron ver la fuerza de la imaginación hasta ahora, han pasado tantos libros que sería imposible acordarme de todos
Por citar algunos:
Demián y
Bajo las ruedas, de Hermann Hesse, que me fascinaron en la juventud;
Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar;
Ficciones, de Jorge Luis Borges, que me introdujo a la obra del mejor escritor que he conocido;
El conde de Montecristo, de Alexandre Dumas, la novela de aventuras
par excellence;
Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sábato, con su capítulo
Informe sobre ciegos, que es probablemente lo mejor que se ha escrito en español en el siglo XX;
El cielo protector, de Paul Bowles; los extraordinario cuentos (un género que me entusiasma) de Onetti (
Bienvenido Bob,
El posible Baldi, el formidable
Jacob y el otro) y Cortázar (Axolot,
El perseguidor,
La autopista del sur);
En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust, para mí la única novela junto con
Guerra y paz que está a la altura de
El Quijote en su grandeza;
Conversación en La Catedral, de Mario Vargas Llosa, la mejor disección de la trastienda política de un país que se ha escrito;
La tregua, de Mario Benedetti, la tristeza hecha novela;
El cuarteto de Alejandría, de Lawrence Durrell, especialmente
Justine, con su inmortal frase:
“A city becomes a world when one loves one of it's inhabitants” ;
El siglo de las luces, de Alejo Carpentier, el barroquismo llevado a la perfección en literatura;
Últimas tardes con Teresa, de Juan Marsé, y
El gran momento de Mary Tribune, de Juan García Hortelano, que describen tan bien el mundo de mi juventud que ya no existe;
Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez, un libro perfecto de un sujeto que, personalmente, me resulta repulsivo;
El dependiente, de Bernard Malamud, una pequeña maravilla;
El gatopardo, de Lampedusa,
Pedro Páramo, de Rulfo,
Crimen y castigo, de Dostoievski,
El caso Banchero de Thorndike,
El extranjero, de Camus, las novelas de Ripley de Patricia Highsmith, Chesterton, Shakespeare, Asimov, Dickens, Ellroy, Henry James...en fin. Demasiados para poder nombrarlos.