Las actrices tienen pinta de comerse los calipos de rodillas y escupir a los plátanos antes de morderlos. Eso por descontado.
Pero al margen de eso, la verdad es que le estoy cogiendo bastante tirria a estas películas que buscan a toda costa ser cutres y absurdas, como Sharknado, Sharktopus, Phyton vs Abuela en bragas y todas las de ese estilo.
Me encantan las películas cutres cuando nacen de forma espontánea y pura. En esos casos hay destellos de genialidad (voluntarios o involuntarios), pero cuando se BUSCA ser cutre y sacarse de la manga el argumento más chusco posible para llamar la atención... entonces la gracia se pierde. Puede que la primera vez funcione, pero a la fórmula se le termina viendo el plumero al instante.
Y en este caso concreto, estamos ante un producto que ni siquiera parece una película, sino un vídeo porno grabado en el patio trasero del tío Cletus junto a sus nueve hijos fruto de la endogamia.
Si a esto le sumamos que para colmo la fórmula zombie está agotada, trillada y PESADA, pues apaga y vámonos.