El pasado febrero desaparecía otra de las niñas prodigio de la meca del cine, Shirley Temple. En aquella ocasión, y a petición de nuestra amiga Campanilla, redacté unas lineas que resumieran enormemente la labor de Rooney en el cine.
Sirva de pequeño homenaje al pequeño que SÍ fue GRANDE.
Aunque apareció al principio de su carrera, en pequeñitos papeles en buenos films, como
Manhattan melodrama, llamada aquí,
El enemigo público número 1, de
W.S. Van Dyke o en
El sueño de una noche de verano, del director alemán
William Dieterle , su primer papel destacado es en
Capitanes intrépidos, de
Victor Fleming. Al año siguiente, repite con Spencer Tracy de compañero, en
Forja de hombres (Boys town) de
Norman Taurog. Con ambas, Tracy consiguió dos Premios de la Academia a mejor actor consecutivos.
Precisamente, la noche en que cumplía los 18 años, Rooney recibía el
Academy Juvenile Award (el premio al actor joven que comentaba en el hilo de Shirley Temple), compartido con
Deanna Durbin. Su "versatilidad" para aparecer en comedias, en musicales y sobre todo, esas dotes dramáticas, demostradas en Boys town, le hicieron merecedor del premio. Por edad, fue el más viejo entre los jóvenes receptores de este especial galardón.
Al año siguiente, en 1939, interviene en la comedia musical
Babes in arms, aquí llamada
Los hijos de la farándula, ya como gran estrella junto a su inseparable pareja Judy Garland, que fue todo un éxito de taquilla. Logró una meritoria nominación a mejor actor principal en el "mejor año" de la historia de Hollywood, codeándose con "gente" como Clark Gable, por Lo que el viento se llevó, con James Stewart por CAballero sin espada, con Lawrence Olivier por Cumbres borrascosas, o con el finalmente ganador aquel año, Robert Donat, por Adiós, Mr Chips.
Esta y otras películas como Las aventuras de Huckleberry Finn, hacen de Mickey el actor más taquillero en 1939 (desbancando a Shirley Temple tras reinar la pequeña durante cinco años), 1940 y 1941
Posteriormente, y como protagonista y estrella, filma un montón de películas, entre las que destacan por calidad:
La comedia humana, de
Clarence Brown, una preciosa película, por la que recibe otra nominación a mejor actor principal, en 1943. En esta ocasión comparte apartado con gente tan ilustre como Humphrey Bogart, por Casablanca o con Gary Cooper, en Por quién doblan las campanas, o con el ganador Paul Lukas, por Alarma en el Rhin.
También está bien en
Fuego de juventud (National velvet), del mismo director
Clarence Brown, junto a una jovencita Elizabeth Taylor.
Digamos que estos fueron sus puntos más álgidos de esa primera época.
Se difumina bastante su carrera, aunque ve momentos de destello en películas como
Los puentes de Toko-Ri, de
Mark Robson. En esta época recibe otra nominación en el apartado de reparto, por
Amanecer sangriento, en 1956.
Viendo el panorama, parece que en los 60 hizo mucho teatro, pero apareció en unos pocos films extraordinarios, como
Desayuno con diamantes, o
Requiem por un campeón, o esa
El mundo está loco, loco, loco.
Tal vez, la última gran película en la que intervino fue en
El corcel negro, por la que fue nominado como actor secundario, compitiendo con algún niño (Justin Henry, en Kramer vs Kramer) o con algún mayor, como el ganador Melvyn Douglas, por Bienvenido, Mr.Chance.
En 1983, finalmente logra el Premio a toda una carrera
93 años contemplan a este neoyorquino del barrio de Brooklyn, que por cierto, desde 1960 tiene, no una, sino tres estrellas (por cine, televisión y radio) en el Paseo de la Fama de Hollywood.