Terminado.
Es un juego que parece de la generación anterior. No por los gráficos, que están más que bien, sino por la mecánica y, sobre todo, por el control y la cámara. La cámara es la típica de la saga, molesta, inoportuna, incómoda... Un horror. Esta cámara, unida a un control absurdo, patético y ridículo a estas alturas, hace que algunas fases, las más difíciles, sean un incordio. Con Move tiene que mejorar mucho, como el RE4 de Wii, que era una delicia, pero con un mando tradicional es una tortura.
Pese a eso, el juego me ha enganchado y me ha encantado. Lo he disfrutado mucho. Me ha gustado mucho volver a las mecánicas clásicas que cada vez se van perdiendo más. Este juego me ha recordado que cada vez disfruto más los juegos antiguos y cada vez menos los modernos.
Como tengo el tiempo justo para jugar y si me quedo atascado en un juego lo más probable es que lo abandone, me lo pasé en fácil. Una vez terminado, se abren muchas opciones y extras, entre ellas la posibilidad de llevar munición infinita. Tengo un pedazo de revólver con munición infinita que raro es el enemigo que aguanta más de cuatro disparos. Con el, pasar el juego en la máxima dificultad parece asumible. De hecho, he repetido algunos capítulos en la máxima dificultad que tengo ahora y ha sido pan comido. Me ha gustado tanto el juego, que creo que voy a por el platino. Aunque antes me pasaré los capítulos nuevos incluidos en la versión Gold, que es la que tengo.
Lo dicho, una pasada de juego y un imprescindible, si te gustan los clásicos.
Si tenéis el PS Plus, corred a descargarlo. Si no, corred a comprarlo.