La cuestión es saber cuál sería la salida. Alonso quiere un coche ganador y sólo se lo pueden dar McLaren y Ferrari. Ayer se especulaba con la posibilidad de que exista ya un acuerdo con Ferrari para 2008. Sin embargo, Jean Todt, su director, dijo hace unos meses que, mientras él esté, Alonso no irá a la escudería de Maranello. El problema que les separa proviene de 2000. Entonces, Alonso acababa de firmar con Minardi, pero Giancarlo, el propietario de este equipo, necesitaba dinero para poder salir en la primera carrera de 2001. Su único valor era Alonso. Así que no le quedó más remedio que ponerle en venta. Aparecieron Flavio Briatore y Todt. Las urgencias eran tremendas para Minardi. Una noche, Briatore ofreció un millón de euros por Alonso y Giancarlo, que obtuvo la cesión del asturiano por un año, lo cogió. A la mañana siguiente, Todt llegó con su maletín y se encontró con todo cerrado en favor de Renault. Entonces dijo que Alonso no entraría nunca más en sus planes. Ahora, tanto él como Luca Cordero di Montezemolo, el presidente de Ferrari, incluso han mostrado ya más interés por Hamilton que por Alonso. Por lo demás, las bazas de BMW y Renault no son válidas en estos momentos. Alonso acabará el año con McLaren. Y al final deberá evaluar qué es lo que más le interesa. A lo mejor para entonces las cosas han cambiado en McLaren aunque él está convencido de que todo seguirá igual.