Sin duda alguna, Viernes 13 es una de las sagas del género del terror por antonomasia junto con Pesadilla en Elm Street, La Matanza de Texas y Halloween entre otras.
Como seguramente también les habrá sucedido a otros espectadores, la figura de Jason trasciende fronteras y forma parte de la cultura popular, debido a lo cual, sin haber visto previamente nada de él, ya conoces su leyenda. Luego ocasionalmente te encuentras con una entrega suelta y la ves para apreciar el festival de muerte y destrucción, pero sea por el motivo que sea, nunca te pones a mirar los orígenes, a introducirte en la saga desde el principio para apreciar su evolución.
Finalmente llevado por la curiosidad y para así visualizar una de las cintas míticas del género, he visto la primera entrega de Viernes 13, la original, la de 1980. Y sintiéndolo mucho, es una película mala, sin paliativos.
Hay películas que se conservan bien con el paso del tiempo, que mantienen la intriga, el suspense, los efectos espaciales, su carisma... Pero ese, no es el caso de Viernes 13.
La entrega original, es una cinta que ha envejecido MUY MAL. Incluso en la época en la que fue estrenada ya tenía defectos palpables, pero los mismo se acrecientan con la perspectiva del tiempo.
Para empezar, tenemos una película que sin llegar a los 90 mundos de metraje... Se hace sumamente tediosa, lenta y soporífera. Dura demasiado para lo que cuenta y muestra, lo cuál es llamativo tratándose de una cinta de por sí "corta", pero es que aún con esas, sobra media hora de trama totalmente insustancial y superflua que no aporta NADA a la narrativa (aunque sea en el desarrollo de los personajes, para que puedas empatizar más con ellos y "duela" más su muerte), siendo su único propósito rellenar minutos para llegar a los 90. Porque sino más que una película, se hubiera quedado en un corto..
Luego, no genera ningún tipo de intriga, tensión, ni miedo (al contrario, a veces genera comedia, como la muerte final, que es tan cutre que profieres una sonora carcajada). Copia descaradamente a Halloween en el uso de la cámara en primera persona para enfatizar la vista del asesino, pero de una manera mucho más torpe y descarada. Lo que en el comienzo de Halloween parecía un recurso novedoso y atractivo, aquí acaba rozando lo absurdo debido a su indiscriminado abuso, generando el efecto contrario de lo que pretendía.
Después las muertes no son nada sorprendentes y algunas suceden incluso fuera de cámara. Los efectos de maquillaje son bastante mejorables (y sí, tengo en cuenta que el presupuesto era ajustado, pero otras películas como Pesadilla en Elm Street con un presupuesto ligeramente superior, fueron mucho más creativas y resolutivas al respecto).
Y finalmente, tenemos al villano... Es típico en el género que el villano, aun siendo "humano", presente ciertas características "sobrenaturales", ya sea una fuerzas superior a la media, mayor velocidad, resistencia, incluso cayendo en algunos casos en el ridículo fruto de la exageración (véase Michael Myers). Ahora bien, el problema es que si exhibes un villano implacable que aniquila a todo el mundo sin pestañear, sin ningún tipo de esfuerzo ni resistencia... Luego es sumamente llamativo que en el tramo final de la cinta se convierta de repente en "humano" y sea burlado y apaleado cual despojo. Es sumamente contradictorio con el mensaje visual transmitido en la hora previa.
Si quieres crear un villano poderoso, lo lógico es que se siga mostrando como tal en las instancias finales (siendo así un rival duro a batir), a no ser que lo justifiques debidamente con alguna debilidad clara del personaje. Y sino, que sea humano durante todo el metraje, no sólo al final. Porque es incoherente que sea capaz de eliminar a hombres altos o corpulentos y luego le pueda tumbar una muchacha en las instancias finales con extrema facilidad.
En resumen: película mitificada a la cual el paso del tiempo no le ha sentado nada bien, haciendo más evidentes y groseras sus carencias. Creo que sólo puede agradar a los fans de la saga, cualquiera que intente empezar por la misma con esta entrega, se llevará una sonora decepción.