No soy economista, sólo un rimple aficionado a la economía.
El chacharrín sólo cuesta 70 euros y se vende por 300. Es lo mismo que pasa con las patatas, con los coches, con los ordenadores, con los servicios de hotel, ... con todo.
Hay una cosa que se llama fabricación, otra que se llama diseño (I+D), otra que se llama distribución y otra que se llama publicidad. Además del beneficio de cada una de las fases del proceso productivo, claro.
Se me olvidaba, otra que se llama competencia, si cualquiera puede hacer un ampli de auriculares más barato e igual de bueno, seguro que lo hace, porque ese precio de mercado es muy atractivo para el fabricante-vendedor-distribuidor.
Además está la división del trabajo. Ese chisme, como todos los demás es muy barato fabricarlo en China y carísimo fabricado en Europa o USA o producirlo de forma artesanal. E incorpora unos costes de diseño de topologías, promoción e imagen de marca, etc.
Exactamente lo mismo que cualquier otro producto.
¿Que los consumidores somos tontos? Pues no. Hay varias clases de consumidores:
a) Los que carecen de recursos para comprar chismes de este tipo y no son aficionados a la música/cine ni a los cacharricos. Estos no se compran nada por mjucho que les engañen. Más que estupidos estarían locos perdidos si se los compraran privándose de sus necesidades básicas. Problema médico.
b) Los que carecen de recursos y son aficionados. Dentro de estos se incluyen los "envidiosos", que reaccionan diciendo, son igual de buenos/malos, los "X" que valen la mitad y los "soñadores": no sé si suenan igual, pero me encantaría tenerlos. La mayoría opta por un compromiso entre precio y calidad, sabiendo que a partir de determinado nivel, un pequeño incremento de calidad dispara el precio (ley de los rendimientos decrecientes). Ninguna de estas posturas me parece estúpida.
c) Los que tienen recursos y no son aficionados. Aquí sólo existe el ánimo de fardar, de presumir (pijos). Me da igual cómo se oigan, me los compro y punto. Aunque no los oiga nunca. Este grupo se acerca más a la categoría de los estúpidos, pero más porque no saben valorar lo que poseen que porque sean engañados. Compran distinción y lo demás les traer sin cuidado. Pero no creo que se sientan como marionetas manejadas por poderosísimos intereses que tratan de arruinarlos. Al fin y al cabo, tienen recursos, libertad para gastarlos y su esnobismo tiene más de consulta de psicólogo que de asesor financiero.
d) Y por último, los que tienen recursos y afición. Un aficionado, por definición, entiende de su afición, se informa y llega a sus propias concluciones. Teniendo recursos para ello, gasta en lo que más le gusta, sabiendo que es imposible que exista algo que sea "lo mejor", pues cualquier invención o creación humana supera siempre a la anterior en uno o en otro aspecto. Pondera los pros y contras y decide, con unos criterios de "pijerío" en ocasiones. Además cambia de gustos y de opiniones; se puede pasar de "pijo" a matrixero con el tiempo, etc.
¿Dónde está la gran confabulación publicitario-mediática para arruinar al consumidor imbécil?
¿Quién es el imbécil, el que se compra el MF o el HC de 200 euros en el Carrefour?
¿Sólo son inteligentes la minoría que compra equipos que otros han clasificados como de óptima relación calidad-precio?
EMHO, dejando aparte de los que padecen del síndrome de consumo compulsivo (problema psicológico/médico) sólo hay un tipo de consumidores "imbéciles", con todos mis respetos: los fumadores. A estos, ya les pueden avisar de los riesgos del tabaco, ya pueden poner a 20 euros la cajetilla que seguirán fumando como antes o más. Claro que la nicotina provoca adicción y el audio ... ¡caramba, que coinsidensia! ;D
Ruego se tome este post con tono de broma y sin ánimo de faltar a nadie
