Respuesta: Sherlock Holmes, de Guy Ritchie
Efectivamente el protagonista me ha recordado bastante al Dr. House... pero con una cuarta menos de altura, lo que lo hace un poco insuficiente en algunos momentos al faltarle ese aspecto imponente que se asocia al detective de Arthur Conan Doyle. Downey Jr, actor que goza de mis simpatías, repite por enésima vez (¿cuántas veces en su carrera ya?) su personaje de tipo con talento pero antisocial, irónico y a fin de cuentas patético por su soledad mal llevada, desorganizado y enemigo del agua y el jabón, irritante y algo previsible al cuarto de hora de proyección. A su lado, el comprometido Dr. Watson de Law, alejado de su imagen seductora con un bigote imposible (pero adecuado a la época, no como la barba de anuncio de colonia de su compañero) y unos kilos de más, es el Pepito Grillo de tan inteligente como díscolo Pinocho. Entre ambos, dos chicas, una estorbando más que otra cosa, y otra, más 'liberada', 'independiente' y dando mamporros más fuertes que cualquier macho, para satisfacer la cuota del autosuficiente público femenino actual, huye constantemente del estereotipo de damisela desvalida y exhibe moderadamente su sexualidad, que para eso es muy mona. El malo, necesitado urgentemente de una ortodoxia, carece de verdadera presencia y personalidad, y pese a su altura, su pelo engomado y su capa, recuerda a ratos a un vampiro en cueros (por el abrigo) y a ratos a un Don Corleone de pacotilla: el imposible doblaje acaba por arruinar su labor. La trama, como es habitual, se llena de carreras, golpes, destrucciones, giros, imaginaciones, magia, etc..., aunque con un poco de reflexión resulta fácil adelantar al guionista. No hay que extenderse con la 'licencia artística' del trazado urbano londinense en el tramo final, porque terminaría con la poca verosimilitud del libreto. Buena ambientación (y barroca, a más cosas por plano, mejor), fotografía algo plana y música convencional y ruidosilla. Me gustan los títulos de crédito: deberían ponerlos al comienzo para así enfocar la película como lo que es: un entretenimiento palomitero con aires de tebeo sobre el más famoso inquilino de Baker Street.
Nota: 6 raspando. Para la más que previsible continuación (bienvenida sea otra franquicia) tendremos de malo a Gerard Butler u otro armario similar, y no será difícil que la calificación descienda al terreno del suspenso.
Al menos, gracias al divorcio, no nos ha endosado a Madonna en pleno Londres victoriano...