Sí, la organización de Sitges se las trae, cada año montan algún pitoste que si quieren llegar a ser un gran festival tendrían que cuidar. El problema es que están encantadísimos de ser un freaky-festival, y por eso estas cosas no les preocupan. Voy a contar un par de ejemplos:
Hace unos años se anunciaron un par de proyecciones sorpresa, de las que nadie sabía nada y tal. Si se hace una cosa así, se supone que es para motivar al personal y se le va a premiar con algo como mínimo interesante, al estilo de lo que ocurre en Venecia, que las dos últimas películas sopresas de los últimos años fueron la estupenda Hierro 3, de Kim Ki-Duk, y este año Sanxia Haoren (Still life), de Jia Zhang-Ke, que incluso se ha llevado el León de Oro.
Pues bien, como esas fechas Shyamalan estaba preparando su Señales, se les ocurrió la SORPRESA

de endiñarnos un documental sobre la temática de las marcas en los campos de cultivo. Hasta ahí podría estar bien, pero es que la proyectaron SIN SUBTÍTULOS. Esa sí que fue una sorpresa mayúscula... :cabreo
Y el año pasado también ocurrió una buena. En la proyección matutina de Mind game, de Yuasa Masaaki, en el Prado, la copia disponible era un horroroso Betacam que no tenía la menor calidad hinchado a ese tamaño, a parte de mostrar en una de sus esquinas el cronómetro del tiempo. Una vergüenza, vamos. A los cinco minutos, y cuando ya estaba completamente seguro de que 'eso' era la película, salí de la sala y me quejé a los acomodadores, que hablaron con el propio Sala porque decían que habría incluso que parar la proyección. Pues bien, me fui a desayunar y mi sorpresa fue cuando volví a la media hora y la proyección todavía continuaba... ¡y la sala estaba llena y nadie se movió de su butaca!
Al final la proyección se hizo completa y a mí me mandaron al Palacio Maricel, donde me devolvieron el dinero (no allí directamente, a los pocos días cuando yo ya estaba en Madrid). Mira, por lo menos ahí sí que cumplió la organización...
Bueno, chicos, me gustaría oír cosas similares que os han pasado a vosotros. ¡Soltad vuestra lengua viperina, a ver si nos leen y se ponen las pilas!
