Respuesta: Solo en el foro
Twist lo ha "clavao". Como siempre.
Fin de la discursión.
Saludetes.
Aunque no al 100%, sí, yo también comparto en buena medida lo expuesto por Twist.
Evidentemente, no hay nada malo intrínsecamente en el fútbol como juego, deporte o espectáculo.
Sin embargo, en su concepción y manifestación actual, concentra y ejemplifica algunos de los peores rasgos del ser humano como individuo y como colectivo. ¿Por qué precisamente el fútbol y no otro deporte? Estoy seguro de que hay alguna explicación histórica, pero confieso que se me escapa.
Como dato anecdótico pero significativo, yo vivo en EE.UU. desde hace unos años, ¿y sabéis una de las críticas al
soccer que más se han oído estos días en los medios por aquí? La forma tan sucia, fea y falsa en que se juega, y lo habitual y asumido del engaño por parte de los jugadores, las autoridades y los espectadores.
Se podrán decir muchas cosas malas de los yankees, muchísimas, pero les choca sinceramente que esos elementos formen parte de un deporte, donde se supone que debería primar el deseo honesto de ser el mejor, antes que el vencedor a cualquier precio.
Eso no es casual, y dice mucho de por qué el fútbol es lo que es en Europa, y por qué en USA no hay ningún equivalente, nada parecido; aquí el baseball, el basketball, el hockey sobre hielo y el football americano se siguen con una devoción que convierte a sus jugadores poco menos que en semidioses, pero tanto ellos como los aficionados se comportan por lo general de forma mucho más limpia y civilizada.
Si un jugador pretendiera ganar a base de engaños, fingiendo faltas, por ejemplo, perdería el apoyo de la afición, y los primeros que lo mirarían mal serían sus propios compañeros.
En cambio, en España –y en Europa por extensión– los aficionados jalean ese tipo de guarradas, y les parecen lícitas y hasta divertidas, con tal de obtener ventaja.
Insisto en que eso dice mucho de cómo se vive el fútbol y lo que significa.
Por no hablar de lo públicamente que se alegran los equipos cuando se libran en los sorteos de enfrentarse a los rivales más peligrosos.
Desde luego, ese tipo de actitudes no tienen nada que ver con el deporte, pero son las que priman en el
fubol.