Pues yo romperé una lanza a favor de la adaptación (bastante libre) de la excelentísima obra de Richard Matheson. Y eso que en su momento, fuí de los más críticos tras su primera vista. Pero bueno, el tiempo la está poniendo en su sitio, y si es cierto que se rueda una precuela, mejor. Quizás veamos una obra más grande y coherente. Si bien durante el primer visionado en cines es cierto que la película se resiente y es plenamente normal que se tienda a ver su lado más comercial y simple, tras unas cuantas revisiones a la cinta,
Soy Leyenda de Will Smith se muestra madura y compleja en algunas escenas y situaciones.
La presentación de la situación y el personaje de Robert Neville (así como su eterno acompañante cánino, Sam) es efectiva y está bien planteada, pero el desarrollo es torpe y poco convincente. Teniendo en cuenta que sería inviable ver una película de casi dos horas y media sobre un soldado y un perro en medio de una Nueva York asolada (es inviable en el Hollywood comercial, se entiende), un poco más de desarrollo de las situaciones cotidianas no habría venido nada mal. Momentos como la recogida de la siembra, el baño a la perra en el principio o el agobiante (y excelentemente realizado) primer encuentro con las criaturas, son elementos que funcionan sorprendentemente bien en la película, y que muestran el transfondo oscuro y terrorífico, así como el ritmo pausado y tensionado que podría haber mantenido el director a lo largo de
Soy Leyenda.
El principal problema de la película, es que igual que el personaje de Robert Neville lucha contra el sol para hacer sus quehaceres diarios antes de la salida de los "cazadores de sombras", el largometraje lucha constantemente contra el reloj, y es su atropellada resolución de los hechos, lo que acaba haciéndole un flaco a favor. Empieza bien, con una corta pero funcional presentación, pero acaba haciendo aguas en pos del espectáculo más rancio y convencional, echando por tierra una buena primera hora y un más que decente nudo argumental. Cuando la dirección cae en las petulantes redes del convencionalismo hollywodiense, la película se hunde en los brazos de los blockbusters más comunes y simplones, dejando a un lado la historia y haciendo hueco para una orgía innecesaria de efectos especiales y tiroteos. Es cierto que puede tener una coherencia dentro de la trama presentada por la película, pero ofrece un contraste demasiado grande con lo planteado anteriormente en la historia del film. Si bien el final alternativo hace algo más grande a
Soy Leyenda, el final comercial y cinematográfico nos deja caer que las historias de personas que se equivocan e intentan hacer lo correcto en tiempos difíciles, está más que olvidada.
Y es que ese (el de hacer o no lo correcto cuando la situación se nos escapa de las manos), es el mensaje más grande de
Soy Leyenda, y es probablemente, el que quizás haya quedado obviado y ocultado a la vista del gran público por los flojos diseños de las criaturas y los fuegos artificiales que rodean a tamaña producción cinematográfica. En
Soy Leyenda se cuenta una historia de una persona que intenta hacer lo correcto, que intenta seguir sus órdenes y terminar un trabajo (la de encontrar la cura al virus al precio que sea) que acaba convirtiéndose en la única obsesión y obligación por la que mantenerse vivo. Cegado por su trabajo y misión, Robert Neville acaba olvidando el verdadero objetivo y final de dicha tarea, y cae en la rutina, dejando a un lado la gran pregunta. Y no me refiero "a hacerlo o no hacerlo", si no a la de ¿realmente debo hacerlo? Las referencias a dicha cuestión son grandes, así como a la predisposición de cada uno en su vida por obra y gracia del destino. Dejando a un lado las cuestiones religiosas que puedan plantearse ante tamaña pregunta, el transfondo moral y ético de
Soy Leyenda es genial.
Tal y como dejaba patente la obra de Matheson, el que acaba siendo "malvado", "duro" o "peligroso" era el mismo que creía que estaba haciendo el bien, lo correcto o lo necesario. En la película, Robert Neville, que sin saber que la sociedad o la vida que lo rodeaba había cambiado por completo (creía, en cierta manera, que sus hostiles vecinos eran salvajes, malvados y bestiales), seguía las costumbres y maneras marcadas por antes de la apocalíptica situación, y aparte de negarse a olvidarlas (algo totalmente correcto, lógico y defendible), se veía en cierta manera, obligado a preservarlas vivas de la manera que fuese. Y es por ello por lo que captura, prueba y analiza a las criaturas sin percatarse de que ellas, en alguna vez, fueron personas humanas. Es completamente ajeno a la naturaleza humana que pudo tener alguna vez el objetivo de su trabajo (quizás en cierta manera por la privación de compañía y relación con otra persona). Se ha convertido en el verdadero monstruo.
No pienso cuestionar la libre adaptación de Francis Lawrence (es cierto, que a pesar de ser un clásico indescutible de la literatura de terror y ciencia ficción,
Soy Leyenda se ha ido quedando antigüo e ingenua para la plebe consumidora de cine actual), pero sí creo que la película del 2007 es un buen ejercicio cinematográfico. Está claro que quedará lastrado por su falta de tacto a la hora de lidiar con su naturaleza más taquillera y comercial, pero su transfondo es ciertamente memorable.
Si al final es cierto que
Soy Leyenda cuenta con una pre-cuela que nos cuenta los pormenores de la infección (que son excelentemente tratados por medio de unos espectaculares y plausibles flash-backs por parte del protagonista) y los primeros días de la nueva vida de Robert Neville, quizás aquellos fallos que acarreaba la primera parte quedeb subsanados en una más que probable tranquila ante sala al ya visto espectáculo de la presente película.
Saludetes
