La he visto esta tarde y me ha resultado decepcionante. No soy lector de comics, pero las dos entregas anteriores me gustaban por el equilibrio del personaje real y el superhéroe. Parker siempre me ha resultado entrañable y divertido, pero en esta entrega es simplemente cargante y algo idiota, y cuando descubre su lado oscuro resulta ser más idiota todavía. Y Spiderman sale poco, muy poco.
Como se ha señalado, demasiadas tramas y subtramas, demasiados personajes, demasiada mezcla de géneros para lograr un film cansino, de ritmo irregular y con sólo algunas imágenes con fuerza (casi todas vinculadas al Hombre de Arena, lo mejor de todo aunque su historia esté descabezada) y ninguna con emoción o gracia, salvo algún chascarrillo del editor. La escena del maitre en el restaurante es la antítesis de una comedia bien filmada y la del club de jazz provoca sonrojo: puede aguantarse que Kirsten Dunst cante fatal (y más con ese último tema, algo bastante fuerte) porque lo exige el guión, pero la falta de talento para el baile no puede paliarse con movimientos de cámara y figurantes.
Tobey Maguire, que siempre me ha gustado como Parker, está totalmente superado en esta ocasión y sus limitaciones tanto en lo trágico como en lo cómico son más que evidentes: mo puedo recordar ningún momento donde lo viera en sintonía con sus propias creaciones anteriores. Dunst y Dallas Howard son las chicas en peligro, y gritan muy bien, y ponen morritos cuando es necesario: como no tienen que hacer nada más están perfectas (por cierto, el look de la hija de Ron Howard me ha sorprendido gratamente: muy guapa). James Franco aún sigue necesitando un blanqueamiento dental y no le vendrían mal tampoco una cuantas clases de intepretación a dúo con su colega Maguire: claro que su personaje es tan pesado y reiterativo que tampoco puede experimentar demasiado. Al tal Topher Grace no lo conocía y espero no volverlo a ver: como es rubio y joven, e imagino que guapo, a ver si alguna millonaria se prenda de él y lo retira; no merece más mención. Lo mejor, Rosemary Harris (aunque sus escenas son siempre iguales, todo hay que decirlo) y Thomas Harden como un villano que, mejor desarrollado, hubiera sido tan antológico como el de Alfred Molina en la segunda entrega. Muy deteriorada la antaño atractiva Theresa Russell y bastante absurda la presencia de James Cronwell.
Los giros dadas a las historias de Ben Parker y el Duende Verde desvirtuan las dos entregas anteriores, aparte de que
[spoiler:0daa59cddf]Que el padre de Harry muriese por un aguijonazo de su propio vehículo no prueba que no fuese Parker el asesino; podía usarlo como arma[/spoiler:0daa59cddf]
Las escenas de acción a mi si me han gustado, aunque tienen un tufillo a videojuego que da grima (ese vuelo por el callejón de la primera), y es cierto que se abusa demasiado de la nocturnidad, lo que me lleva a preguntarme en qué se han gastado el exhorbitante presupuesto del filme.
En fin, ni tan mala como algunas de las que he salido dando botes ni tan buena como para querer volver a verla pronto: es del montón, vulgar, y poco perdurable. Como la actuación teatral de MJ vista en la última fila.