Yo no veo una diferencia sustancial entre la Gioconda y Star Wars en este aspecto. En última instancia, los dos son producto de la mente humana y tienen un responsable principal. En el caso de los artistas del pasado, nos solemos creer que todo es obra de una sola persona y que el artista hacía lo que quería: pero hacer esto es pasar por alto que muchas veces tenía que hacer lo que le decía el que encargaba el cuadro (que lo quería de tal manera y de tales dimensiones), que tenía que usar los materiales disponibles, que había ciertos temas que según que época y qué país era mejor no tocarlos...Una vez se moría el artista o entregaba la obra a los que la habían encargado, estos podían (y con frecuencia, lo hacían) hacer lo que querían con la obra. Fíjate en el caso (que es muy gracioso, a su manera) de la Inmaculada de Ribera: la pintó para unas monjas de un convento de Salamanca usando como modelo a su sobrina Rosa, una chica realmente guapa. Pero resulta que era guapa hasta el punto de que el notorio bastardo real Don Juan José de Austria, la sedujo y abandonó (no sin antes hacerle una niña). Lógicamente, estas cosas se acababan sabiendo aún en aquella época, aunque no había Sálvame

; por lo que las escandalizadas monjas encargaron a Claudio Coello, otro pintor, que retocara la cara de la Virgen. Por nada del mundo querían aquellas piadosas religiosas tener en el altar de su iglesia el retrato de una perdida como la sobrina de Ribera. Hace pocos años que se restauró el cuadro y se dejó la pintura como la había hecho Ribera. Más controvertido me parece el caso de la Ópera de París. Tenía un techo, alrededor del famoso
chandelier (famoso en gran medida gracias a cierto Fantasma) con pinturas de nubes y cupidos que se hicieron al mismo tiempo que el edificio. En los años sesenta, a algún iluminado moderniqui se le ocurrió repintar esa parte del techo, encargando a un gran artista francés contemporáneo, Marc Chagall, una pintura sobre la música, que ciertamente tiene valor por sí misma, pero que queda en ese lugar como a un Cristo un par de pistolas. ¿Qué se hace en estos casos? El tema este de las restauraciones es muy complicado, y te lo puedo decir por propia experiencia, y con frecuencia todo lo que se puede hacer es conservar lo que te ha llegado o llegar a una solución de compromiso.
El caso de Orson Welles es especial, porque de todas las películas que hizo prácticamente (por circunstancias diversas, pero también porque, como Leonardo da Vinci, que también acabó muy pocas obras, era lo que vulgarmente se llama un culo de mal asiento

), no pudo hacer casi ninguna como él quería, y circulan varias de ellas restauradas de diversas maneras.
En el caso de Ben Hur, no sé si Wyler suprimió las escenas de Iras porque quiso o porque el estudio lo decidió. Si se encontraran en el futuro, se podría hacer como se ha hecho con Metrópolis: montarlas en la película conservada (porque se sabe que esa película, cuando se estrenó, sí llevaba esas escenas que luego se cortaron) o dejar la película como se estrenó en los cines y añadir, por ejemplo, esas escenas a modo de extra en el DVD. Creo que en gran medida es criterio de la restauración, que no siempre es igual ni para todos los casos ni para todas las obras. Puedes hacer que prevalezca el criterio del autor de la obra (el director, en este caso) si se sabe exactamente cuál era. Si no, es preferible dejar las cosas como están. Pero el caso de Star Wars no es como el de Metrópolis, Cleopatra o Ben Hur, porque son películas que han sido alteradas por el propio autor, y en las cuales no se habla de metraje "perdido". Que esas alteraciones sean más o menos beneficiosas para el conjunto de la película o la mejoren, ya es harina de otro costal. Yo creo sencillamente que la mejor solución para Star Wars era hacer un "Theatrical Cut" y un "Lucas Cut", como ya dije, y todos contentos.