Una de mis películas favoritas. Actualización del mito del vampiro como instrumento para realizar una evidente alegoría sobre la adicción a las drogas. Representa todas las obsesiones de Ferrara con otra vuelta de tuerca más existencialista, si cabe. El cine de Ferrara es imperfecto, descuidado en algunos términos, un tanto estrafalario. En su filmografía hay algunas malas películas. Pero es uno de los pocos autores que quedan, en el sentido mayestático del término. Y además The Adicction tiene la duración justa para no que empache su pretenciosa apuesta. Y Lili Taylor...qué actriz (sí, Christopher Walken se apodera de la película en su breve intervención pero lo de Taylor es de otro planeta).
Y además tiene el tal vez mejor guión escrito por su antaño estrecho colaborador Nicholas St. John.
Visto con los ojos de nuestros días, el corpus de la obra de Ferrara se vislumbra más fresco y transgresor que nunca. Y también más necesario. Porque no hay nada más transgresor que dotar de ese final a una película como The Adicction.