La he visto hoy, y me ha parecido una buena película, pero tampoco para tirar cohetes.
Lo mejor es esa sensación de realidad que respira toda la película. Aunque la violencia está latente, no se exagera ni se abusa de ella, y el crescendo que se va montando hace más impactantes las últimas escenas. Por otro lado, siendo una película con muchos personajes secundarios, reparte juego para todos y ninguna queda falso dentro del conjunto; mención especial para el niño y, sobre todo, para Stephen Graham, que da a su papel de racista el equilibrio perfecto para no convertirlo en una caricatura.
La banda sonora es impecable, pero las continuas referencias encubiertas (o no tan encubiertas) al periodo Thatcher como causa directa de la situación por la que atraviesan los protagonistas me pareció profundamente injusta. Gran parte del buen momento que Gran Bretaña lleva años disfrutando se debe a la valentía con que la Dama de Hierro afrontó problemas enquistados en su sociedad y que se habían convertido en crónicos. Esa crítica política subliminal creo que sobra.
En resumen, es una película que no decepcionará a nadie pero, en mi opinión, no está a la altura de films con el mismo trasfondo como La haine, por ejemplo.