Buen análisis,
Whedon Boy. Ninguna crítica es objetiva, pero cuando se sustenta en el sentido común, las cosas caen por su propio peso.
Ahí va mi "pequeño" análisis. Piruleta de menta para el que llegue al final.
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Estoy convencido de que a Santiago Segura las críticas le traen sin cuidado, y 7 millones de euros tapan muchas bocas. Pero también estoy convencido de que taquillazo no es sinónimo de buen cine, ni siquiera aunque nos haga reír. Generalmente es más bien sinónimo de opio para el pueblo (comedia romántica con actores de moda, blockbuster con muchas explosiones, terror adolescente, remake de dudosa calidad, etc). Lo que no se supo hasta "El Día de la Bestia" es la fórmula que haría reventar la taquilla del cine español para combatir al americano. S. Segura lo vio claro -antes y después de Torrente-, y ahora está aprovechándose de eso para hacer caja. Nada que objetar (de hecho,
me quito el sombrero).
Pero si analizamos fríamente el recorrido de los 3 Torrentes es fácil ver lo que algunos esperaban y
con lo que nos hemos acabado conformando. El primer Torrente para mí fue una genialidad de culto, algo así como "El Día de la Bestia"; una sorpresa para el cine español y el descubrimiento de Santiago Segura como creador de personajes y situaciones.
Torrente 1:
La primera parte se desarrollaba en el barrio, los personajes eran cercanos (el vecino, el de la pescatería, el padre, los chavales marginales, el negocio chungo del chino...) y su humor se basaba en atreverse a hacer y decir lo que a todos se nos pasa por la cabeza en alguna ocasión. El ex-poli era un antihéroe, un personaje vacilón, chulo, exagerado, mentiroso, facha, guarro, ladrón, zafio, falto de modales, hortera, gordo, bajito y calvo... Además los secundarios bordaban su papel más allá de la figuración.
El truco estaba en que los defectos del José Luís Torrente de la primera parte se nos iban "dosificando" hasta el punto que la mayoría de situaciones, pese a lo absurdo, resultaban creíbles y bien enlazadas, Torrente era un hijoputa, pero todavía era humano. Mención aparte para la resurrección de clásicos como Tony LeBlanc los cameos selectos (Carbonell, Valls, Buenafuente, Faemino y Cansado...). De hecho, todos los personajes encajan a la perfección en el puzzle bizarro que es el mundo de Torrente, porque son estereotipos ensuciados, pero con mucho brillo y solera.
Torrente 2
Torrente 2 es algo completamente diferente.
Para empezar, los cameos
trituran desde el principio al espectador atento, haciéndonos pasar del "
¡mira, yo a ese lo conozco!" al "
¡por favor, no más personajillos de la farándula en la película!". Da la impresión de que el rollo
amiguetil haya convertido una cinta de Torrente en un desfile interminable de gente en lista para salir, decir "hola" y hacer media gracia (o ninguna).
Pero ¡ah!, muchachos, S.S. sabe que al público hay que darle lo que ve en televisión, y por eso en esta entrega se vale de las caras conocidas del momento para acercarse a todos los espectadores. Pero claro, de ahí a llenar la película con toda la caspa de TV va un trecho. Véase "Gran Hermano", "Operación Triunfo", media mesa de "Crónicas Marcianas", amiguetes de CQG, Buenafuente y cía, y un largo etcétera. Es como si en lugar de hacer un guión primero, se hubiera propuesto hacer un
collage con una lista interminable de personajillos, casposos y graciosetes del panorama nacional. La prueba de esto es que muchos de ellos ahora nos resultan anacrónicos.
Luego está el rollo "James Bond". En mi humilde opinión, una forma de esquivar la comedia de barrio para demostrarnos que sabe manejarse en otras técnicas más grandilocuentes, y que hay que darle un buen uso al mayor presupuesto disponible.
¿Resultado? Varias escenas memorables en un conjunto más parecido a una de Ozores que al primer Torrente. Tetas y tacos hasta decir basta. Escenas innecesarias seguidas por gags demasiado breves. Repeticiones (pajillas, escatología fácil). Un conjunto que no es tal. Sin embargo,
se salva por la enorme presencia de Gabino Diego, que incluso llega a hacerle sombra a Torrente.
Torrente 3
O también: Que no haya una cuarta parte, por favor
[spoiler:83c7682271]Debo reconocer que ese Torrente sentado en el avión prometía, y mucho. La peli empieza fuerte con el tema del móvil, con un Torrente haciendo de las suyas criticando a "la vieja de al lado", la azafata, los terroristas y el tenedor... La descompresión del avión resulta impactante y apunta las maneras de dirigir de Segura cuando tiene el bolsillo lleno.
Sin embargo, la cosa asusta un poco cuando vemos las escena de las torres, y la enculada a la cabra tras los títulos de crédito. ¿Será este el mismo Torrente cabroncete, o estamos ante un verdadero hijo de su puta madre sin sentimientos?[/spoiler:83c7682271]
Reconozco que me gusta mucho el entrenamiento (aunque los homenajes se hacen demasiado largos). La plantilla de "cadetes"

, pese a ser también amiguetiles, resulta muy chisposa. Pero a partir de ahí se empieza a desinflar el interés y la novedad, y como ya sucedía en la segunda parte, las escenas no encajan entre sí. Parece tan sólo una sucesión de chistes racistas, guarradas y sobre todo degeneraciones. Porque es importante recalcar que en esta última entrega
Torrente se nos muestra como un degenerado (violador, asesino e inhumano).
Las escenas de acción son buenas, pero no se sabe si se pretende tan sólo la mofa del cine de acción americano, o recalcar que con mucho dinero el cine español también sabe hacer persecuciones, explosiones y saltos imposibles de vehículos. Por no hablar ya de los cameos, que resultan insoportables e innecesarios. Un cameo es molesto cuando te pasas más tiempo buscando al "amiguete" que pendiente de lo que sucede en la escena. Sobran los jugadores del R.Madrid, sobra Fernando Torres, sobra Oliver Stone y sobran el 80% de los peleles que aparecen solo para decir yo soy amigo de Segura y también salgo, chincha. Los cameos buenos son los de -por ejemplo- Rosa la de OT, a la que se ve de fondo como azafata sólo si te fijas, y no interrumpe la acción.
Además, se usa mucho metraje en introducir a personajes que luego son malgastados (el hijo, algunos cadetes, el policía melón), y como ya se ha comentado, se repiten chistes (pedos, pajillas, me debes sismilpeseta de güisqui, las putillas, tú has follao chaval, tocar tetas, etc). El acento de Torrente varía, Tony LeBlanc ya cansa, y un largo etcétera con un poquito de porfavor.
Conclusión:
Sigo siendo un fan del primer Torrente, me entretuve con Torrente 2 y
salí asqueado de Torrente 3. Si hay un Torrente 4, lo alquilaré en el videoclub cuando esté de saldo.
salu2, y piruleta de menta por haber llegado hasta aquí.
