Un tema que te gusta mucho Josema, ya lo sé, recuerdo algún hilo en el que lo has sacado.
A mi también me parece muy interesante, pues va a la raíz de nuestras dos aficiones: la música y la alta fidelidad. Quizás habría que añadir una tercera afición o un tercer rol si se quiere en esta historia: la del coleccionista de discos, una tribu de la que poco se habla en un foro como éste pero que existe y que en la prensa musical inglesa se conoce como el
CD collector.
Permitidme entonces antes de entrar en materia que me detenga sobre estos tres perfiles, pues me parece relevante para lo que voy a decir después.
El
hifi ender, el
CD collectory el
concert goer (y perdonad los anglicismos pero tengo motivos para usarlos) no siempre coinciden en una misma persona. Hay aficionados a la música grabada que no van a conciertos y tienen cadenas de música de pena, pero que lo saben todo sobre las distintas grabaciones de una misma sinfonía. En el otro extremo aficionados que sólo van a conciertos y no tienen ni música grabada ni una equipo decente en casa. Y finalmente gente que tiene un equipazo pero no va a conciertos y tiene una cultura discográfica nula. Por supuesto hay combinaciones intermedias
Dicho todo lo anterior debo comentar, quizás en línea con Josema, que hasta ahora, y después de mucho años asistiendo a conciertos y al mismo tiempo acumulando una respetable CDteca de clásica jamas se me había ocurrido comparar
de manera consciente una experiencia con la otra. Visto en retrospectiva creo que para mi la música grabada y reproducida en casa ha sido: 1.) bien una especie de "souvenir" musical que pretende recordar sin recrear completamente la experiencia directa, de la misma forma que una foto recuerda pero no sustituye la cara de una persona; 2.) bien un producto con entidad propia que ni sustituye ni es peor ni mejor que la experiencia en directo sino algo distinto, pero en todo caso con un enorme valor artístico en sí mismo. En ambos casos RENUNCIO a la idea de reproducir la experiencia de un concierto en casa, porque me parece imposible e incluso no sé si deseable.
josema dijo:
a/ Se eliminan las reverberaciones propias de la sala de conciertos (en tu caso el Palau) que normalmente son pésimas, a menos que sea una -estupenda y perfeccionada- sala de concierto de tipo auditorio (y aún así no son buenas).
Está claro que las condiciones de la sala influyen tanto como la calidad de los interpretes en la experiencia musical en directo. Recuerdo unas cantatas de Bach dirigidas por uno de los grandes sacerdotes de Bach, Gustav Leonhardt, con magníficos interpretes en la catedral de la Almudena. Yo había hecho cola para estar en 4ª o 5ª fila, y cuando aquello empezó a sonar era una puta mierda; el sonido se perdía en la cúpula para no volver nunca al espectador. En aquel momento pensé, mejor me voy a casa y me pongo mis maravillosas grabaciones del mismo director y tan pichi.
josema dijo:
c/ la disposición de los músicos en el escenario nunca suele ser del todo perfecta, no tanto como en un estudio. Agravándose la desfocalización menionada.
Aquí Josema parece que contrapusieras experiencia en vivo vs grabación en estudio. Pero se te queda un fleco: las grabaciones en directo, algo a lo que se recurre cada vez más en música clásica y ópera pues la técnica de grabación en vivo con minimización de ruidos y de las oscilaciones que se producen por los movimientos de los cantantes en el escenario (en la ópera) ha alcanzado una gran perfección, y al mismo tiempo estas grabaciones se benefician del efecto psicológico positivo que tiene sobre los interpretes tener al público delante.
josema dijo:
y por otro lado en el concierto...
d/ está claro que la propia esencia del directo, por el hecho de suponer una presencia físicia a escasos metros del grupo supone una auto-sugestión muy positiva.
Aun así, más de una vez en el Teatro Real he estado tentado de dar un portazo e irme a casa a escuchar la ópera en mi equipo porque aquello era una pm, pero no me refiero al sonido, sino de la pésima calidad artística de las interpretaciones. Y aquí es donde entra una figura que no hemos considerado: el
CD collector. Conozco a más de uno (le tengo muy cerca por cierto ;D) que la legendaria interpretación de la Callas en esta o aquella grabación o la magistral e insuperable dirección de Furtwangler en tal grabación de la 9a no le permite muchas veces disfrutar de una experiencia en vivo en la que los interpretes son mediocres. Son enamorados de las grabaciones; y ojo, pueden tener equipos de música muy mediocres.
josema dijo:
Estos, junto con otros factores, son los que hacen que, personalmente, nunca me ponga a comparar entre realidad o ficción cuando estoy en una sala de conciertos pero lo que sí que es verdad y no menos curioso es que a la hora de componer un equipo lo que intentamos es que el sonido que emita sea lo más parecido a la realidad. Curiosa paradoja... (creo).
Y todo el rollo que he soltado es para finalmente estar de acuerdo contigo en esto que dices
Saludetes