Ya hay voces que lo proclaman como el nuevo Ed Wood, y la verdad sea dicha, después de ver este esperpento de producción, no me extraña nada que a Uwe Boll le hayan colgado ese sambenito. Tras perpretar la adaptación a la gran pantalla del videojuego House of the Dead (uno de esos de pegar tiros en punto de vista subjetivo), el director alemán, amparado por una curiosa ley del país teutón que otorga grandes ventajas fiscales a las productoras cinematográficas (y a cualquiera que invierta en cultura), se ha propuesto ser el rey de las adaptaciones de videojuegos. Así, en menos de dos años, ha rodado la citada House of the Dead, Alone in the Dark, Bloodrayne y ultima Dungeon Siege; rodeándose en cada una de dichas cintas con actores de esos que por un cheque hacen lo que sea: Jeremy Irons, Ben Kingsley, Geraldine Chaplin, Michael Madsen, John Rhys-Davis, Ray Liotta....
Centrándonos en Alone in the Dark he de confesar que si en esta reseña tuviera que exponer todo lo deleznable que de la cinta se desprende, no acabaría nunca. Ya desde el arranque, con esos dos eternos minutos de explicación de la historia de los Abskani (los bichos), hay algo que huele mal. La secuencia que sigue no deja lugar a dudas, la cinta promete ser mala de narices. Tras una caótica persecución carente de sentido, se nos presenta al personaje de Christian Slater (al que mucha falta le tiene que hacer el dinero para meterse en esta producción) un investigador paranormal que se ha hecho con un extraño artefacto en Chile. La labor de Slater raya en el más absoluto de los ridículos, y esa chulería a la hora de soltar cada frase (lapidaria) hace que te salgas de la cinta tras unos pocos minutos.
Con la perspectiva que esta salida aporta sólo queda seguir riéndose durante el resto del metraje contemplando la nefasta labor actoral de todo el casting al completo (con mención especial a una acartonada Tara Reid); los inverosímiles encuadres del director; los previsibles giros del guión y las situaciones que este "toma prestadas" de otras muchas producciones del género (desde The Relic hasta Alien, copiando de esta última una escena por toda la cara); los baratos efectos especiales que evitan de manera nada sutil mostrar a los monstruos; el epatante acompañamiento musical, que en los momentos más flagrantes (el ataque al museo) raya en el ruido... y ese final, directamente sacado de Abre los Ojos-Resident Evil-28 Días Después (elijan ustedes el que quieran).
Imbuido en el espíritu chulesco de la cinta dejo aquí un mensaje para Uwe Boll: "He caído una vez, no lo haré más. Avisado quedas".
Lo mejor: Nada.
Lo peor: Atención pregunta: ¿si no hay nada bueno, cuánto hay malo?.
El momento: ¿Eh?.