Siempre hay películas en las que una buena secuencia de créditos iniciales puede ayudarte a meterte en la ambientación necesaria. Incluso a veces ir un poco más allá. Es el caso de, por ejemplo, Sleepy Hollow de Burton; en la que los créditos (metidos después de un pequeño prólogo) sirven tanto para darle un tono a la película ayudado por las imágenes y por la música como para acentuar la idea de que el personaje de Ichabod Crane hace un largo viaje.
En esa película los créditos no sólo ayudan a que vayas asimilando el tono artístico de la película sino que, ya que vas a tener al espectador sentado durante X minutos delante de la pantalla, pues aprovechas y le cuentas algo.
Los créditos de las películas de Shyamalan, por ejemplo, suelen ser siempre de los que crean la ambientación sin avanzar nada en la trama. Los de Señales, por ejemplo, ni siquiera iban con el tono visual de la película. Era la música la que te ponía en tensión nada más empezar. Sin respiro. En el caso de El Bosque eran tan engañosos como el trailer. Tal vez habrían resultado más apropiados con el track alternativo que circulaba por ahí.
Y luego están los títulos de crédito que se pueden saltar o que, directamente, mejor que no estén. Es el caso de Miami Vice. La única secuencia de créditos útil en esa película habría sido ir viendo las letras mientras empieza la película. Realmente no habría tenido sentido porque se va a cargar al veracidad y realismo de la misma y nadie le va a prestar atención a lo que ponga. Así que, créditos fuera. ¿Título? ¿Le hace falta?




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