Roma... Roma... hay tanto y tan bueno que ver allí:
Roma antigua, Renacimiento, Barroco, etc.. elijan ustedes.
El problema de una visita a Roma es que pone a prueba la propia cultura de uno. Las obras de arte están tanto dentro como fuera de los museos. Puede uno estar pasando sin darse cuenta delante de una fachada o una plaza clave para la historia del arte mundial de todos los tiempos. Por ejemplo uno puede pasar delante de esta fachada y no darse cuenta de que está delante de la madre de todas las fachadas (bueno, una de ellas): El palacio Farnesio, el mejor palacio del Cinquecento realizado, entre otros, por Miguel Ángel y por Vignola. No hay más que ver, por ejemplo, la fachada del edificio de la Generalitat de Catalunya para darse cuenta lo que ha viajado este modelo, pero el origen está ahí, en Roma.
O, por ejemplo, uno puede pisar la Piazza del Campidoglio / Capitolio sin saber que está diseñada casi en su totalidad por el gran Miguel Ángel. Sin saber su creador no se podría admirar esta plaza como cualquiera de las grandes esculturas de su autor.
O se puede entrar en la iglesia de "Il Gesú" de Giacomo Vignola, aburrido ya de ver tantas iglesias, sin darse cuenta de que está ante el modelo de miles y miles de iglesias desperdigadas por el mundo abanderadas de la Contrarreforma. "Il Gesú", el corazón estético de los jesuitas.
Ni hay que perderse las estancias vaticanas pintadas por Rafael y su equipo, llenos de frescos entre los que se encuentra su famosa Escuela de Atenas.
El Tempieto de San Pietro in Montorio del gran Bramante es de obligada visita, es manifiesto del segundo Renacimiento en estado puro. La iglesia de San Pedro no sería la misma sin la influencia de este pequeño edificio.
Ni se olvide de ver, entre otras miles de cosas, la famosísima escultura del Laoconte, de época helenística, que durante el Renacimiento fue encontrada en unas excavaciones realizadas en la Domus Áurea de Nerón y que dejó alucinado a Miguel Ángel: es Barroco antes de la llegada del Barroco.
Ni se olvide, por supuesto, de los frescos de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel, etc etc.. pero eso ya lo encontrará en cualquier guía.
Sí, el Panteón de Roma y la basílica de San Pedro probablemente sean 2 de las obras más alucinantes de Italia. Pero no se puede visitar San Pedro sin saber:
1) Ese enorme edificio es un pedazo de Historia, con mayúsculas. Sin olvidar que el primer papa está enterrado allí, hay que recordar también que la construcción de esta iglesia fue la gota que colmó el vaso de Lutero: quizás si no se hubiera construido, ahora el Cristianismo seguiría unido en toda Europa.
2) Pocas veces se puso tanta genialidad al servicio de una sola obra y pocas veces los dilemas artísticos de los que la concibieron fueron tan decisivos para el mundo del arte:
Bramante, Rafael, etc... trabajaron en San Pedro pero los artistas más relevantes que hicieron el trabajo decisivo (paso por alto la horrible fachada) fueron Miguel Ángel y Bernini:
Cuando uno va a San Pedro tiene que saber que, olvidándonos de la fachada y los primeros tramos, el cuerpo principal y la cúpula son de Miguel Ángel, el gigantismo de la iglesia es de Miguel Ángel.
Cuando se esté en la iglesia se tiene que saber que hubo una discusión clave para el mundo de la arquitectura: ¿iglesia de planta de cruz griega (planta central) o de cruz latina (una pata alargada)?
La planta central era el paradigma de los ideales arquitectónicos del Renacimiento materializado en edificios como por ejemplo el Panteón. La planta de cruz latina era una concepción más conservadora que, dejando a un lado ideales arquitectónico-filosóficos, se centraba en la idea de que había que huir de modelos paganos y volver a modelos cristianos (medievales). Además, una iglesia con una nave central alargada se adaptaba mejor a toda la liturgia religiosa.
La construcción de San Pedro fue un emocionante tira y afloja, muchas cosas de carácter cultural estaban en juego: empezó Bramante planteando una planta central.. pero murió pronto. Siguieron otros arquitectos que cambiaron a una planta de cruz latina,... luego llegó Miguel Ángel y con su autoridad logró volver a imponer la planta central, pero no vivió lo suficiente (murió cuando se habían construido 3 alas de la iglesia y el tambor de la cúpula -la base de la cúpula-). Desgraciadamente, después, en medio del clima del conservadurismo de la Contrarreforma que impuso las plantas de cruz latina en todas las iglesias, el ala que quedaba por construir de San Pedro se alargó hasta convertirse en una planta de cruz latina. Así que el resultado final es un poderoso forcejeo de dimensiones descomunales. En fin, si no se saben estas cosas cuando se va a San Pedro pues sólo se ve una iglesia grande.
Más cosas de San Pedro, esta vez de su interior...
Cuando se esté en medio de ese espacio interior inmenso, el cuerpo que evita que nos dé agorafobia es el archifamoso y archicopiado baldaquino de Bernini que señala el punto exacto en donde está enterrado el primer papa, San Pedro. Otros trabajos de Bernini en San Pedro son el trono, las alucinógenas escaleras que llevan al papa a las estancias vaticanas y, por supuesto, la plaza de San Pedro, otra de las obras cumbre del Barroco.
Más allá de San Pedro, también son de obligada visita en Roma, unas iglesias barrocas que salen en todos los libros de arte que se precien:
"San Andrea al Quirinale" de Bernini y "San Carlo alle Quattro Fontane" del gran Borromini, por nombrar sólo 2, una de cada uno de los 2 gigantes del barroco italiano que compitieron entre sí.
Ni deje de visitar la iglesia de Santa María de la Victoria para saber qué es también en esencia el Barroco: la escultura "Éxtasis de Santa Teresa" de Bernini (1647).
Ni hay que olvidarse de pasear por las calles de Roma sabiendo que varias de las avenidas principales fueron abiertas por papas. Cada papa que llegaba abría una avenida que dirigía hacia, oh casualidad, la plaza del palacio de su familia (reformas de Fontana, etc), con el consiguiente enriquecimiento -especulación inmobiliaria- de la familia del papa de turno.
Se podría seguir en Roma con el Neoclasicismo mussoliniano de Marcello Piacentini, etc etc
Por supuesto, uno no puede volver a España considerándose español si antes no ha visitado el famoso retrato de Inocencio X de Velázquez que está en la Galería Doria Pamphili (Roma):
...y faltan por visitar miles de cosas más, las ruinas de la Roma Antigua: Coliseo, Panteón, foros, etc....
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