La diversidad, "normalización" (en occidente, que hay que ser inepto), "superioridad" moral y demás per se puede llegar a ser un problema de consideración cuando el proyecto se ejecuta exclusivamente para promocionar esa intencionalidad o promover ideologías (algunas de fondo legítimo) a como dé lugar, y no queda rastro de una mayor finalidad narrativa, discursiva o siquiera mínimos acabados formales, que es lo que realmente demanda gran parte del público, tal cual parece ocurrir constantemente con multitud de subproductos de un tiempo a esta parte, este incluido (atendiendo a lo expuesto. Igual mejora, pero francamente, no lo espero). Hay más hastío que prejuicios, aunque obviamente siempre habrá voces discordantes, desde ambos frentes. Estas corporaciones hipócritas están tan obcecadas que el espectador mínimamente avezado ya sabe a qué atenerse y actúa en consecuencia. Cada vez más directores y voces autorizadas hablan abiertamente de la peor década de la historia del audiovisual, literalmente. No es coincidencia.
P.D- Fury Road es apoteósica, Creed es una nadería parasitaria y la Casa del Dragón una mediocridad. Esto no va de géneros, identidad sexual o preferencias. Nunca fue de eso.




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