Para que no se tenga la muy equivocada impresión de que aquí los únicos que degustan y disfrutan de añejo celuloide humorístico son los ilustres y admirados Antonio y don venerando, he de confesar que anoche visioné la segunda película protagonizada por los hermanos Marx: El conflicto de los Marx, o Animal crackers, realizada en el año de nuestro señor de 1930 de la pasada centuria.
A pesar de ser uno de sus primeros filmes, ya se pueden apreciar con claridad las constantes y recursos que poblarían casi la totalidad de su filmografía en los dos decenios siguientes:
- Para empezar, la llegada de los tres hermanos a una institución o entorno donde la dignidad y la elegancia se respire en cada rincón (en este caso, una mansión) para escandalizar lo máximo posible y ponerlo todo patas arriba poco después.
- La ricachona (casi siempre encarnada por Margaret Dumont) objetivo del (falso e interesado) amor de Groucho.
- El mecenas envarado y excesivamente pagado de sí mismo, objetivo de los ataques verbales de Groucho y Chico... y de las agresiones físicas de Harpo
- La pareja de jóvenes enamorados (él es en este caso un pintor, pero muy bien pudiera haber sido un cantante de ópera, un autor de teatro o un jinete) que lograrán alcanzar sus sueños gracias (o a pesar) de la intervención de los Marx.
- Por último, no podían faltar los interludios músicales con Chico al piano y Harpo al arpa: estos momentos, que he de reconocer que hace unos años me resultaban harto soporíferos (valga la redundancia) creo a día de hoy que son imprescindibles para concederle una mínima tregua al espectador, sobre todo en films de ritmo tan desaforado como éste que nos ocupa.
En cuanto a su manera de abordar el arte de la cinematografía, es ésta una cinta que acusa aún en demasía modos teatrales, siendo esta aserción perfectamente constatable en la escena de la partida de cartas, en la que se tiran no menos de cinco minutos en un estático plano único.
Ya para finiquitar mi disertación, tan sólo indicar la apertura en la moralidad en cuanto a los usos y costumbres de la que hace gala esta película, sobre todo comparado con las siguientes aportaciones al arte fílmico del fraternal cuarteto: aquí no sólo se pueden deleitar con un genial monólogo sobre la bigamía ejecutado por Groucho, o ver a Harpo travestido de cintura para abajo llevando zapatos de tacón (además de sentándose lúbrica y compulsivamente en el regazo de oxigenadas jovencitas) si no también una chanza picarona representada también por Groucho en la que se juega con el doble sentido del idioma original...
... a la entrada de un arcón proveniente de uno de sus viajes por Africa, el explorador Jeffrey Spaulding (Groucho, of course) reclama la atención del respetable exclamando "watch this magnificente chest", señalando primero el baúl para inmediatamente después apuntar con su mano al busto de Margaret Dumont: por supuesto, en inglés tanto arcón como pecho comparten idéntico término... la voz chest
La más probable explicación de estos sorpresivos chascarrillos de sátiro tono la encontraríamos en que aún no se había implantado en Hollywood el nefasto y retrógrado código Hays, lo que nos hace elucubrar qué rumbo hubiera tomado el cine hecho en América en las décadas siguientes de no haber existido tan dañino y absurdo conjunto de normas.
Como anécdota o curiosidad final, sólo apuntar que uno de los personajes más célebres del cine de terror de los últimos años toma su nombre precisamente de esta película: nos referimos sin duda al malñefico payaso encarnado por Sid Haig tanto en La casa de las mil cadáveres como en Los renegados del diablo (ambas dirigidas por Rob Zombie), teniendo incluso en esta última bastante importancia en la trama estas películas al descubir la policia que la familia de despiadados asesinosSpoiler:
EL (OTRO) CAPITAN SPAULDING DISFRUTA DE UNA PELI DE LOS HERMANOS MARX DURANTE EL DESAYUNO, MIENTRAS ES OBSERVADO DE CERCA POR UNA DE SUS NOVIETAS...
Mi veredicto final sobre esta película sería: todo lo que te puedes esperar (y deseas encontrar) en una película de los hermanos Marx, lo puedes hallar en abundancia en ésta Animal crackers.
Y aquí les dejo como remate un cartel de su estreno para aliviar al post (aunque sea mínimamente) de tanta palabrería: para todo lo que tengáis a bien mandar, se despide atentamente un servidor de ustedes




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