Leonardi, lo que pareces no entender (y, sin duda, creo que es debido a tu carencia de saber técnico-artístico (ligado a la forma, y no te estoy insultando, no tienes porqué, es un oficio) es que en cuanto se rueda el primer fotograma audiovisual, la literatura desaparece. Podemos hablar de poesía, pero no precisamente de la de Machado.
Lolita (film) es de Stanley Kubrick, y cualquier logro visto en su película es de él mismo. Son medios muy diferentes y, repito, el guión es uno más, tan importante a veces para creértelo como el raccord (en determinadas circunstancias).
Al escuchar la primera vez la palabra acción, el texto desaparece. Ya solo nos queda ver y oír.
Vamos a ver. Mi desconocimiento técnico del mundo del cine es amplísimo (aunque sí sé que es el
raccord 
), y tampoco he tenido nunca mucho interés en que desaparezca.
Dicho esto: como espectador, soy perfectamente capaz de apreciar el ritmo, la tensión, la calidad de la fotografía, la oportunidad (o no) de la banda sonora, la valía de las actuaciones, la maestría o ineptitud de un director, la composición de un plano, los aciertos y errores en el montaje, y muchas otras características para las que no se requiere más que cierta atención y un poco de sentido artístico. El hecho de llevar muchos años viendo cine a destajo también ayuda.
En cuanto a la propiedad intelectual:
Lolita (la película) es, por supuesto, la obra de su director, y él es responsable de todas y cada una de las imágenes que vemos en pantalla. Pero
Lolita (la película) no existiría si
Lolita (la novela) no hubiera sido escrita por el Sr. Nabokov. Tan sencillo como eso..
En este punto, volvemos a lo básico. El cine es un arte que pretende contar mediante imágenes una historia. Y aunque algunos parecen no darle importancia, para mí (y para otra mucha gente) esa historia es fundamental.
Felix Winter comentaba que lo importante no es el
qué, sino el
cómo. Yo no estoy de acuerdo en que el guión sea una mera anécdota. El
cómo, para mí, es importante desde el momento en que existe una historia interesante; si no parte de esa premisa (caso
Corazonada), el edificio se desploma como un castillo de naipes y todo se queda en un festival de demostraciones técnicas.
Por esa razón le doy tanta importancia al director que escribe sus propios guiones sobre el que los adapta o trabaja los de otros. Es la diferencia entre el artista y el artesano. Se podrá alegar que un director puede ser tan creador en el campo visual con su propio material como con el de otros, y es cierto, pero siempre será un intermediario entre el creador de ideas y el público, de la misma manera que cualquier músico clásico que no compone, por muy virtuoso que sea, no hace más que interpretar un repertorio que ya existía anteriormente.
Por supuesto, para el que piensa que lo único importante es el
cómo, esto no tiene ningún sentido.