Cita Iniciado por jmiguelro Ver mensaje
No tengo el uso de la semántica que te considero a ti, pero yo no estoy justificando, digo que me parece lógico desde el punto de vista económico y empresarial. Si la gente es capaz de pagar por ver un anuncio, cuando al mismo tiempo le estás diciendo que lo van a tener gratis 6 horas después, el responsable no es la empresa, es el fomo de la gente.

La empresa está para ganar dinero, sin importar lo mucho que ya gane. Si se puede ganar más, mejor, para eso está. El problema es la gente que compre. Yo no tengo netflix ahora mismo contratado, y no lo pienso pagar para ver un anuncio. Conmigo no van a hacer ese negocio. Si con otras personas lo hacen, el problema es de esas personas.

Esta compañía ha conseguido convertir el anuncio de su producto en un producto en sí. Si la gente se lo compra, bien. Si nadie se lo compra, dejarán de "venderlo". Así de sencillo.
Ese argumentario según el cual la empresa solo maximiza beneficios y la responsabilidad es del consumidor que entra a su juego perverso es coherente desde una lógica estrictamente mercantil capitalista, pero se me antoja muy incompleta y precisamente como consumidor la perspectiva empresarial es la menor de mis "preocupaciones".

Echo en falta en tu disertación un rasgo esencial, la responsabilidad de quien crea y fuerza el “incentivo” y el posterior impacto, a todos los niveles, que tiene normalizar ciertos modelos de negocio. Porque si el problema es exclusivamente el personal que suelta la panoja incurrimos en una simplificación insoportable. Dejamos fuera (y es mucho dejar) el papel activo de la empresa de turno, que destina sus buenos dineros a prácticas nauseabundas con las que diseñar comportamientos y hábitos de consumo y explotar según qué sesgos psicológicos (e incluso ideológicos), que acaban creando precedentes, en este caso que el acceso anticipado, no ya al producto sino incluso a su publicidad, es monetizable. Y esa tropelía injustificable tendrá consecuencias inmediatas, más allá de GTA VI.

De la misma forma, el FOMO tampoco surge espontáneamente de un día para otro. Es un mecanismo psicológico que irónicamente las empresas más “exitosas” comercialmente han ido promocionando, activando y consolidando deliberadamente desde hace mucho tiempo. Hablamos de lustros (en plural) de ingeniería psicológica, marketing agresivo destinado a público vulnerable y manipulación emocional de todo tipo. Afirmar que solo es culpa del consumidor y que se jodan mil veces equivale a admitir que la culpa de la adicción al tabaco es exclusivamente de los fumadores. Que la nicotina active receptores neuronales que disparan la dependencia seguro que no tiene nada que ver.

Y sí, las empresas quieren y necesitan beneficios pero no todas las formas de obtenerlos son éticamente comprensibles y el problema es que estas prácticas abusivas se normalizan muy fácilmente si no se cuestionan. Y muy pocos lo estamos haciendo activamente, por incomprensible que parezca. Porque si nos parece lícito que una empresa gane todo el dinero posible, ¿qué problema hay entonces con las loot boxes, especialmente dirigidas a menores? ¿O con las microtransacciones depredadoras? ¿O incluso con la monetización de nuestros datos personales? La ética empresarial existe precisamente para poner límites a todo ese sinsentido.

Si esta mierda funciona, se estandarizará. Quizás ya lo haya hecho. Lo sabemos todos. Y no pararán ahí. El terreno que cedemos no lo recuperamos. Ese es el principal problema.