Ante todo gracias mineapolis por tus amables palabras, de verdad, no se merecen.

Como dice Tripley hay un antes y un después en la carrera de Anderson, con Punch Drunk Love como punto de inflexión. Gong, no he dicho lo de "o amas u odias a Anderson" en sentido peyorativo, si te fijas yo mismo he comentado que entiendo que haya gente que no disfrute con su cine. Si la expresión te parece sobada cámbiala por la que quieras, es lo mismo. Cuestión de filias cinéfilas, nada más.

A mí el último Paul Thomas Anderson, el que abandona las historias corales y se convierte en el gran narrador histórico de la idiosincrasia de la sociedad norteamericana, me sigue fascinando igual o más que el primerizo. There will be blood me parece una obra imprescindible, con sus excesos, que los tiene, y The Master es el reverso de la misma moneda. El anticlimax como comentaba frente a la épica, una nueva senda a transitar respetando sus señas de identidad como creador, y otro prodigioso ejercicio de narración y dirección de actores.