Aquí el compañero Branagh/Doyle me ha animado a revisar (según mis cálculos, por 8772.118.023 vez) la BSO de Jaws, del maestro, en una reciente restauración que suena cojonuda.
Del Main Title y si uso en la película (mi forma primigenia de una BSO es en la película y el soporte posterior es un referencial) siempre me pareció bastante arriesgado: no es el inicio suave, pausado, de la secuela sino que van a saco. Tras esos sonidos acuáticos en la intro de Universal, pasamos directamente a los créditos, en los que Williams nos lanza la amenaza y el motivo principal a saco: a la misma velocidad con la que nadamos bajo el mar (un POV del tiburón).
Y entonces llega mi primer momento favorito de esta (puta) BSO, en esta (puta) película: Chrissie Watkins comete el error de toda película slasher (cuando el género ni existía), esto es, adentrarse en un entorno apacible sin ser consciente de la amenaza. Spielberg utiliza ahí un POV de manual, precioso, absurdamente imposible (el escualo no está ahí sentado observando sino que detecta/huele y va a curiosear, curiosidad que en un Gran Blanco puede finalizar en un mordisco al objeto que le ha causado esa curiosidad) pero de gran belleza sonora (queremos nadar pero algo hay ahí, una calma dudosa) que da paso al primer ataque del tiburón en esa progresión tan conocida que finaliza en los ataques, siempre efusivos (de las relativamente pocas veracidades sobre los escualos que veremos en el film) y cuyas pausas sonoras son, terroríficamente, los descansos que tiene una ya herida Chrissie (siempre me pregunté como estaría en ese momento de cintura para abajo, si con dentelladas o con heridas más graves).
The Empty Raft vuelve el aviso del ataque del gran tiburón pero añadiendo toques más terroríficos que he captado de otra forma escuchados fuera del contexto visual (hacia mil que no escuchaba la BSO aparte, siempre en la película; tengo un CD de la BSO como desde los primeros 90, lo dicho, no lo escucho desde hace mucho tiempo).
The Pier Incident es otro de mis momentos favoritos. Williams, no sólo aquí, logra una curiosa mezcla de terror omnipresente en casi cada nota de este motivo. Inicialmente no nos conduce al terror, ni a la señal de peligro, pero si de la presencia de una amenaza. Presencia en la que muta el propio tema cuando se da el ataque.
Father and Son, que empieza recordando a la futura Jurassic Park, da fe de otra de mis escenas favoritas: la de Brody y el pequeño Sean. Maravillosa esa arpa. Ahí no hay ni rastro de terror, temor o presencia sino un momento de descanso en una escena familiar. Señal de lo que puede perder Brody o su esposa.
Ben Gardner's Boat incluye el susto más efectivo de la película ya que utiliza la misma técnica que la futura y famosa escena final de Firday the 13th: la imagen en si (aquí el cadáver de Ben, en Friday otro cadáver) aparecen una fracción de segundo antes que el giro musical que acompaña al susto. Por eso siempre nos asustamos ahí: el cerebro espera la señal musical pero la visual llega antes.
Montage la adoro. Soy de mar, vivo a 7-8 minutos del mar, y aunque no en un pueblo pesquero como Amity, sino en una ciudad, si reconozco esa efusividad apacible de esa soleada mañana en la que los turistas llegan a Amity para pasar el 4 de julio.
De Into the Estuary destaco el 2:31, que es cuando Brody, tras el susto que se ha llevado con su hijo mayor Michael, mira al mar y lo tiene claro: debe ir a por el gran tiburón.
Tug on the Line tiene otro de mis momentos favoritos. A partir del 1:03, en otro desafío, de Quint. Lo que era todo terror, presencia, suspense pero también descanso al mostrarnos lo apacible de Amity, muta en aventuras y acción en esta segunda parte de la pelicula.
Man Againts Beast recupera el motivo anterior en las fabulosas escenas de persecución sobre el escualo con la culminación, enorme, tensión al límite cuando Quint dispara sobre el maravilloso animal para atarle un barril. Le sigue algo ENORME: Jaws convertida en algo eufórico, casi de piratas, aventuras para terminar en un inesperado corte cuando el escualo se hunde de nuevo (pese al peso que lleva) y Quint, frente a una puesta de sol, mira burlón a sus dos compañeros.
En Great Chase tenemos una variación del mismo motivo pero más nervioso, el acecho sigue, el trío estrecha el cerco pero el Gran Blanco persiste. Williams insiste en momentos triunfales, más que aventura, como si pese a la gran amenaza se reconozca la belleza intrínseca del juego del gato y el ratón, aunque nos mete aquí y allá el Main Title para recordarnos que un simple error (ese pequeño resbalón de Brody o Hopper en plena acción o cuando el segundo queda atrapado en la cuerda) puede suponer una muerte segura.
En The Shark Cage Fugue tenemos el último momento de cierta tranquilidad: el trío monta la jaula antitiburones en un pequeño instante de camaradería antes de la confrontación final. Williams sigue metiéndote varios de los motivos anteriores interpretadas mediante otros instrumentos (aquí destaca la flauta, por ejemplo), distinto tempo etc
Quint meets his end es más terrorífica escuchada sin imágenes (tiene un aire Psicosis ahí, eh) ya que en ese momento los berridos de Robert Shaw (que sobrevivieron al doblaje) son espeluznantes en el momento en el que el Gran Blanco le atraviesa el vientre.
Blown to Bits es otro de mis momentos favoritos. Quint ha muerto. Hopper se halla desaparecido. El motivo aventurero se mezcla brutalmente con el main title, aventura y terror hasta que Brody da en el blanco y consigue acabar con la amenaza haciendo saltar por los aires al Gran Blanco tras la explosión.
Y entonces, tras la caída de los pedazos del animal, ya sin vida, suena mi momento favorito de toda la película: una preciosa melodía en la que destaca un piano maravilloso mientras observamos como lo que antaño fue el escualo desciende inerte bajo el agua envuelto en una nube de sangre. Nunca entendí como se le ocurrió a Williams componer algo tan bello cuando lo que vemos es sangre y carne pero es espectacular.
El End Title es otra pequeña maravilla, transmitiendo esa paz una vez superada la amenaza: queda el mar, el sol y el regreso con Hopper hacia tierra firme.
De las posteriores destaco Joplin Rag: una completa salida de tono respecto al resto del film, capturando a Scott Joplin y ese maravilloso ragtime que tan bien queda en esa escena casi costumbrista/pesquera en Amity.