El murciélago acabará cayendo... por fascículos; es un film-soundtrack que me provoca un torrente de ideas y para el que necesitaría tener un
post-it a mano para recordarlas después

Llevo ya dos borradores, el segundo a medias, y retomaré un tercero, por fascículos, para hacer honor a la obra de Burton-Elfman.
Dolores Clairborne, no lo esperes pues no la he pedido (aún, y su precio intimida de cara a los tiempos que se avecinan); y
Darkman, está agotada en La-La-Land temporalmente

, no sé cuándo me la enviarán; pedida estaba. No hay prisa, siempre hay cosas para escuchar y descubrir.
Por cierto, sobre
Donaggio, en FSM: un forero explicó mejor que como yo lo haría - que lo clavó, vaya- una de sus cualidades más retentivas que le otorga una gran personalidad a modo de guinda que corona el pastel.
"He excelled at making that sleazy style porno music sound so classy."
Y es cierto, aparte que es un autor muy ecléctico y versátil; en esa cualidad para hacer del erotismo musical un placer supera en mi opinión a cualquier compatriota suyo nacido en la década anterior: en otras palabras, que entre
Ennio Morricone (nacido en 1928) y Donaggio (1942) casi cualquier intermediario que pueda haber entre ellos -excepto posiblemente
Giorgio Gaslini (nacido en 1929, fallecido en 2014) y, apurando mucho,
Francesco De Masi (1930-2005)- o no ha llegado al nivel de variada calidad del bueno de Pino (salvo que tengáis buenas referencias de autores como
Nico Fidenco o
Manuel de Sica, en los que aún no me he iniciado), o que algún buen hombre no tuvo fortuna y cayó en el olvido por el fiasco de la industria italiana.
Stelvio Cipriani (1937-2018) es un autor bonito a veces, agradable colorido musical aunque muy monotemático, pero de repertorio ciertamente más limitado que Donaggio.
Eso, su erotismo tan pop, y que, ampliando lo que ya
Tonk acertadamente expuso,
De Palma venía de
Herrmann y
Williams; la singularidad autocomplaciente de parte de la crítica de por entonces de que De Palma era un fan fatal de Hitchcock y la deriva pedestre y populista que atravesaba la industria cinematografía italiana a finales de los 70' y principios de los 80' con subproductos infumables, cayó injustamente como una losa sobre el joven Donaggio (y si no fuera porque se cruzó con De Palma, muy probablemente se le reivindicaría entre muy poco y nada excepto entre cinéfagos y cinéfilos muy pro-europeos).
Sobre el citado
Giorgio Gaslini, de breve filmografía: