Justo he empezado un ciclo Bond. Cuelgo aquí lo que dije en el hilo de películas en general:
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Dr. No (Terence Young, 1962)
Empiezo un ciclo James Bond. Nunca ha sido mi debilidad, ni me han gustado especialmente, incluso me faltan varias por ver, así que me pongo a ello.
Dr. No surgió de la idea de los productores Saltzman y Broccoli de adaptar el personaje de Ian Fleming, consiguiendo financiación en la United Artist y firmando a Young como director, el cual parece le dio el aire tan particular de la película (en ello incluyo el diseño de producción).
A mi me gusta, tiene su punto entretenido, pero no me mata. Lo mejor es que, aunque a lo mejor digo una burrada, tiene un aire a Tintín (que eso si que me va), con esas aventuras que se inician en una gran ciudad, segura, como Londres, y llevan al héroe hacia un misterio en un exótico paraje. Jamaica en este caso.
El caso aquí es lo que menos me gusta. Un tipo malo, de manual, el incomprendido que ha amarrado un plan de épica destrucción. Lo mejor es todo ese proceso de -suave, muy suave- investigación del espía, sentando las bases de la saga y de todo un género: la misión, los falsos aliados que quieren acabar con él, la experiencia asomando en sus acciones más arriesgadas, el bien y el mal muy definidos.
Decía que el diseño de producción le da ese aire especial a la película/saga pero este se completa con el tono general del film, desde esa ironía que destilan algunos diálogos (aunque a día de hoy no sorprende, en 1962 era otra cosa), el juego que da la mezcla de elegancia y macho alga del Bond de Connery y sobre todo una dirección la mar de eficiente dado el presupuesto y los medios. Incluso las escenas de acción son bastante dignas pese a sus ya 55 años de tiempo.
Connery, claro, se queda con el personaje mientras que la narrativa impone un clásico de Hollywood y del realismo romántico: esa maravillosa coincidencia providencial por la cual en mitad de la acción te encuentras con una chica de escándalo que además es compatible por físico/edad con el protagonista. Pero al ser un Bond, 1962 y el punto europeo, la chica es una espectacular Ursula Andress (realmente ese bikini despista un poco), cuyo personaje no obstante es totalmente florero. De nuevo toca centrarnos en el año de la película pero es que realmente pintan su presencia como la pura exhibición: básicamente señala a Bond un sitio donde esconderse para luego caer presa de todos los tópicos y tener presencia 0 en la acción. Por lo menos nos ahorramos el romance exprés ya que Bond va a por ella como va a por todas.