CLOSER, La Película del Polvo de la Venganza, un PPV en toda regla y no precisamente de los que facturan las laboriosas compañías de cable, sino más bien de los que te facturan en el ámbito conyugal si vendes tu alma al diablo. Señores, tengamos somero cuidado porque el PPV existe y nos puede tocar en cualquier momento, como la peor de las loterías, como el peor de los accidentes o como el mejor de los orgasmos, la perspectiva bautiza su agresividad semántica.
Abierto el preliminar y avisada la platea, me extiendo hacia la magnífica labor de realización de un gran artesano, de un amante ciego de los primeros planos, pero sobre todo de un vendedor de ensoñaciones y rostros, no podía ser otro que Mike Nichols. El guión es genial, es un almizcle entre el teatro clásico, los fantasmas de William Shakespeare, la tragedia griega y el misticismo romántico del mejor Wilde, todo muy agitado, con un poquito de hielo y un buen puñado de realidad tecnológica (la escena del chat es de lo mejor saboreado en mucho tiempo).
Un guión lleno de diálogos con tanta crudeza, acidez, realismo y fuerza argumental que casi podría decirse que son un montón de diálogos los que forman un guión, y no a la inversa. Mike Nichols sabe aprovecharse muy bien de ese tesoro que tiene en las manos y apenas interfiere en él, es como si dejara correr las imágenes de la película por un caudal de frases, diálogos y primeros planos con el único fin de no desvirgar tamaño guión, pretende mantenerlo puro e inmaculado, y francamente lo consigue.
Sin lugar a dudas estamos ante una de las mejores películas del año 2005, los cuatro actores están tremendos, intentar atribuir el mérito a uno sólo de ellos sería injusto, cuando hablan rematan y cuando escuchan lo bordan, se complementan, se ayudan, se completan, una complicidad interpretativa en toda regla, no existe el duelo, existe la fusión, y lo mejor es que funciona.
En resumen, un director que se deja llevar por un guión magistral, con unos actores que en lugar de enfrentar sus capacidades las unen, para vendernos la lujuria, de una obra maestra que permanecerá en las pupilas de un servidor como un lapsus atemporal, o como esa mancha en el cristal de la memoria, que por mucho que se intente, jamás se borra.
Wellcome to Closer.
Salu2.