El pasado martes, tras una larga enfermedad, murió, a los 59 años, el músico Billy Preston, uno de los grandes teclistas del rock, imprescindible como artista invitado en muchas obras imprescindibles del rock: Exile on Main Street, con los Stones; Blood on the Tracks, con Dylan ... entre otras.
Pero para los beatlemanos, Preston fue mucho más que eso: tal vez, con permiso de George Martin, él sí fue acreedor de la calificación de "quinto beatle", pues su contribución en LP's como Let It Be y Abbey Road, y sobre todo en canciones como Don't Let Me Down y Get Back, con el solo de piano central que es todo un clasicazo, es indiscutiblemente maravillosa. Como muestra, sólo hace falta señalar que la edición en single de Get Back viene firmada por The Beatles and Billy Preston, única vez que un músico ajeno al grupo aparecía en igualdad de términos y de importancia (el caso de Eric Clapton y While My Guitar Gently Weeps es diferente).
Además, colaboró en algunos de los trabajos posteriores de los de Liverpool tras su separación, como en All Things Must Pass, Plastic Ono Band (inolvidable la melodía de su piano en God) o Goodnight Vienna.
El mismo Billy admitiría que el cénit de su carrera lo alcanzó tocando con los Beatles en aquel lejano 30 de enero de 1969, en una azotea del centro de Londres, momento histórico que se registró en el filme Let It Be (¿para cuándo en DVD?).
Una de las últimas actuaciones la dio en 2002, en el Concierto Homenaje a su gran amigo George Harrison, donde cantó su ya himno That's the Way God planned It y acompañó a gente como McCartney, Ringo, Clapton, Tom Petty, Jeff Lynne y otros.
Descansa en paz, Billy, y márcate un One After 909 con John y George en la nube nueve.