Una tanda de clásicos que he recopilado últimamente.
El Popeye de Segar lo conocía muy parcialmente y me encantaba. Me ha costado conseguir los tres primeros tomos pero más contento que unas castañuelas. Los dos siguientes caerán, por supuesto.
De momento he leído aproximadamente la mitad del primer tomo y es una joya del noveno arte. Quien no lo conozca y tenga una idea del Popeye visto en la tele y el cine que se lo quite de la cabeza. El Popeye de Segar es otra cosa.
La edición está muy bien. Que nadie se espere una calidad de reprodución perfecta. Se han escaneado las tiras de prensa, que es lo que hay.
Frank Robbins me encantaba de cuando hizo Los Invasores y Capitán América para Marvel. Tenía algo de Johnny Hazard de la época que lo editó Norma y también alguna cosa que publicó Toutain. Pero necesitaba más.
Un tebeo de aventuras buenísimo, de verdad.
Del Spirou de Franquin había leído algo en el Spirou Ardilla de chaval. No se que haría con aquellos tebeos porque no los conservo. Pasé olimpicamente de la edición de Planeta de hace unos años pero le tenía ganas.
No lo he leído porque me ha llegado hoy. Por lo pronto, al menos parece que de extras va muy bien servido.
De Blueberry, en cambio, tenía unos cuantos albumes. En concreto los que corresponden a la trilogía del Oro Confederado y Los Montes de la Superstición.
Lo cierto es que los había leído (de la bibliotéca) cuando era joven y era una espina que tenía clavada en mi colección. Y es tan maravilloso como lo recordaba. Vaya par de genios el Charlier y Giraud. Seguramente uno de los mejores tebeos que he leído jamás. Una obra maestra indiscutible.
Me desconcierta un poco el color, puesto que yo recordaba otro. Me ha gustado la edición. Caerá también. Con tiempo claro.
Me lo leí de un tirón el més pasado y creo que me ha gustado más que cuando cayo, también, en mi época de estudiante.
El tremendo fallo de la edición es que el orden en que se ha publicado es un sindiós.
Me faltaba en tomo este Eisner. Apenas lo recordaba del Creepy y la relectura no ha podido ser más decepcionante.Eisner es Eisner (claro), el más grande, y hay muchas cosas que merecen la pena de esta lectura. Pero parece que el guion está escrito a machetazos. Y la historia daba para mucho pero...
Y para finalizar unos clásicos del terruño.
Del Estampas Malignas de Figueras que puedo decir. A Figueras era al primero que te leías en las revistas de Garbo o en el Dossier Negro. No me explico como este grandísimo historietista no está más reconocido.
El Frank Cappa ha sido un ataque de nostalgia. Qué bueno era Sommer. Y ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué un tomo tan jibarizado?!
El Delta 99 era uno de esos tebeos míticos del maestro Giménez que tenía pendientes. Y pendiente de lectura está. Ya veremos.
Y luego el mítico 5 por Infinito. Vale, Esteban Maroto fusilaba toda viñeta que se le ponía por delante. ¡Que si! Dejadme con mis placeres culpables. La edición impresionante eso si.