Me atrevería incluso a decir que la fotografía de las 3 precuelas tienen cada una su toque: la todavía algo clásica pero bastante digitalizada del I, la fría y muy digitalizada del II y luego estaría la del III, que por momentos parece integrar mucho mejor ese proceso, acercándose ya a lo que es hoy en día.
Efectivamente. Recuerdo haberlo mencionado en su momento cuando editaron las películas en BD: la sensación que me quedó es que la
primera era para mi la más interesante fotográficamente hablando, por la difícil mezcla con que tenía que bregar al mezclar rodaje en fotoquímico con efectos 3D integrados de forma masiva. La
segunda es la menos interesante en ese aspecto, y la
tercera era una mejora notable en cuanto a filmación digital se refiere. Se podría decir que las precuelas son un resumen del rapidísimo avance de lo digital durante esos años.
Respecto al tema de los CGI pues si, hay escenas muy bien elaboradas, que dan gusto verlas aun hoy día, más de 12-13 años después de haberse creado, y otras que cantan bastante, pero creo que es algo general en las películas de aquella época. Aunque en esos momentos estábamos más o menos convencidos de que el CGI estaba al máximo nivel posible lo cierto es que, como pasa con todo, se ha seguido depurando la técnica y nos hemos acostumbrado a nuevos estándares de calidad y si nos ponemos a mirar pelis de aquella época en la actualidad os aseguro que los efectos cantan en muuuuuchas pelis. Habéis visto Matrix a día de hoy ? Matrix Reloaded ? Yo recuerdo flipar en el cine con los efectos y luego acabar poniéndolos verde al verlos de nuevo en mi casa en posteriores revisiones. Se habla muy bien de los efectos de ESDLA, si, fueron muy buenos, pero ya van cantando algunas cosillas que otras también.
Ay, el eterno debate del envejecimiento de los efectos. El aspecto técnico del cine es por definición una historia de evolución constante. Durante años las herramientas fueron prácticamente las mismas: composición y rotulado fotográfico del negativo, maquetas, falsas perspectivas, animación fotograma a fotograma, o animación pura y dura. Todo ello dependía de la maestría y virtuosismo de verdaderos artesanos.
La revolución que supuso la trilogía original en esos campos marcó un hito en la utilización de ese tipo de efectos sólo comparable a la de 2001: una odisea del espacio nueve años antes ... pero el punto de inflexión que ha supuesto la informática y el tratamiento digital de las imágenes está al nivel del paso del mudo al sonoro o del blanco y negro a color. Abre un universo de posibilidades infinitas: el poder hacer todo lo imaginable en pantalla y aún más, hacer posible lo que es físicamente imposible, y aunque creemos que se ha llegado a un virtuosismo inmejorable, aún estamos lejos de la perfección absoluta.
Por otra parte, los efectos especiales en el cine, como en cierto modo los recursos de montaje o narrativos, requieren de una cierta suspensión de incredulidad que se va educando con los años. De la misma forma que los primeros espectadores que vieron "De la tierra a la luna" de Melies, alucinaban con el simple efecto del corte de plano y la filmación por separado, nosotros flipabamos de la misma forma la primera vez que vimos el morphing digital en el video de Black&White de Michael Jackson. Era algo nunca visto, y abría un camino de adaptación visual apasionante para los que vivimos esa época, y que generaciones posteriores no han tenido que hacer, porque han nacido bajo el manto de las imágenes generadas por ordenador. Para ellos todo es posible, y su nivel de exigencia ha crecido exponencialmente.
Pero estoy divagando

, a lo que voy es que ahora vemos el video de Jackson y nos parece muy cutre, o a los personajes históricos que salen junto a Forrest Gump y vemos a la legua el truco de la rotoscopia digital y el grosero movimiento manipulado de los labios. Los vemos porque sabemos que es imposible ... y porque hemos educado gradualmente nuestra visión para distinguir lo que da el pego y lo que no. Y es esta una visión devoradora y egoísta , pues exige cada vez más, y no se conforma ya con poco. Utilizar ahora en una peli una proyección tras la ventanilla de un coche para simular que los protagonistas conducen no sería admitido por el público actual, pero, como aficionados al cine, hemos aprendido a apreciar y manipular la suspensión de incredulidad a la hora de ver una película con efectos antiguos. De hecho, es algo que haces cuando ves una obra de teatro o un musical; por qué no habría de aplicarse al cine?
Un saludo
