Extraordinaria película de terror psicológico.
400.000 hombres en una playa. Están rodeados. Hay que sacarlos de ahí. Cómo sea. ¿Cómo demonios se siente uno en una situación así?. Miedo, angustia, ansiedad, asfixia, tensión, llanto... "no quiero morir". Imaginemos que lo importante y atractivo para un cineasta no sea la evacuación en si (aunque a priori sea lo que la cinta nos cuente), o el conflicto bélico en el que se enmarca , sino la transmisión de esas emociones y sensaciones a través de diversas set-pieces, rodadas cómo los ángeles. Supongamos que ese cineasta lo hace con libertad artística absoluta, una gran productora y abundancia de medios.
Bien, el producto resultante ha sido no solo una película anti-comercial, auteur, contundente puñetazo en el estomago completamente alejada de los parámetros de un blockbuster veraniego o el 99% del cine USA, sino a la vez y, esto es lo sorprendente, un ejercicio de depuración salvaje, donde el montaje, la música, la fotografía, la dirección de actores en su lenguaje corporal y la planificación visual narran TODO. ¿Conocer a los personajes? No hace ninguna falta. ¿Trasfondo y desarrollo?. Tampoco, un par de pinceladas son suficientes para determinar su postura y función en el relato, que es lo pertinente. ¿Largos parlamentos y abundancia de diálogos?. Hubiesen resultado redundantes y parecido superfluos. De hecho, estoy convencido de que completamente muda hubiese funcionado igual de bien.
No, Dunkirk, es no solo una de las propuestas más arriesgadas, valientes y personales hechas desde dentro del sistema que yo haya visto en mucho tiempo, es una de las cintas bélicas más originales que he tenido la ocasión de contemplar. Porque la película es una obra de terror de primer orden, absolutamente abrasadora, inmisericorde, destructiva. Es una ventana al infierno, al sinsentido, al absurdo. Al caos. Y lo hace sin necesidad de secuencias de acción (las confrontaciones aéreas tiene más por objeto que se nos salga el corazón por la boca con los infortunios del pobre Tom Hardy y la tensión que recrearse en los enfrentamientos per se), a través de un ambiente opresivo, malsano y agobiante que se va haciendo más insoportable cada minuto que pasa.
En este sentido, el trabajo de Hans Zimmer es absolutamente ejemplar. La música de cine, tiene entre sus muchas funciones las de enriquecer el subtexto narrativo o describir psicólogicamente a los personajes. No hay nada de esto en la partitura de Zimmer, tampoco es su intención la de incidir en los aspectos emocionales. No. Zimmer pretende, cómo Nolan, destruirte. No hay, salvo en los compases finales, el menor atisbo no ya de melodía, sino de optimismo sonoro. No pretende explicar musicalmente la película, ni existen bloques temáticos, sino que su objetivo es el de el desasosiego y la desesperación. El infierno sonoro. Encima, el tic tac continuo de relojes y las contundentes sirenas (que se inician ya con la primera secuencia -absolutamente magistral-, travelling que deviene en plano secuencia que al final vuelve a ser un travelling), contribuyen al desconcierto y la confusión, una agresión sonora perfectamente medida y estructurada -atencion a la cadencia con el montaje y cómo hace las veces de efectos de sonido-.
Varios puntos de vista , que Nolan alterna y confluye con maestría, no por complicar la narrativa y dárselas de pretencioso, sino en pos de dinamizar el ritmo y mantener consistente el nivel de tensión y desconcierto. Estupendo Kenneth Branagh, en una gran interpretación, con matices, capas y un divertido sentido del humor, el sarcasmo y la ironía(atención a lo que transmite con su mirada).Spoiler:
Mark Rylance encarna el sentido del deber y el patriotismo del hombre común con economía gestual, un par de someros trazos le bastan para bordar a su personaje y alejarlo de maniqueísmos. Tom Hardy tiene el papel más complejo de todos, por su aparente nimiedad, Hardy dota a su piloto de humanidad y eficiencia sin aparente esfuerzo, y consigue que sintamos empatía, orgullo, y al final, pena. Está allá arriba, en esa misma generación, con Benedict Cumberbatch, Tom Hiddelston y Michael Fassbender, Hardy es una autentica bestia parda que debería estar enterrado en premios (atención a su mirada al final cuandoSpoiler:
Imposible decir más con un gesto facial. Sabemos todo lo que esta pensando). Cillian Murphy, por su parte, muestra lo que la guerra puede hacer psicológicamente a un chaval joven. Esta roto, por completo.
Momentos varios:
Spoiler:




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-¿Qué?
. Absolutamente brutal.
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