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Tema: El callejón de las películas perdidas

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    Predeterminado Re: El callejón de las películas perdidas

    La pasión ciega (They Drive by Night, 1940), de Raoul Walsh



    They Drive by Night precede, dentro de la filmografía de Humphrey Bogart, a High Sierra, su primer gran éxito, y película con la que inicié hace tiempo un ciclo dedicado a la época dorada de Bogie: Humprey Bogart: revisando sus películas (1941-1956).

    Como apunté en su momento al finalizar el ciclo arriba mencionado, quedaban por comentar casi cuarenta películas, comprendidas entre 1930 y 1940. Pero la dificultad de ver algunas de ellas (bastantes, por otra parte, de calidad más que dudosa), así como la tendencia a la baja participación (cuando no directamente nula) en este foro de los autodenominados “sospechosos habituales”, hace altamente improbable que, al menos por mi parte, me anime alguna vez a llevar a la práctica ese segundo ciclo.

    No obstante, sí que quizá vaya utilizando este hilo (talmente como si fueran los restos de un naufragio) para comentar, de vez en cuando, alguno de esos títulos (38 en mi recuento particular). Uno de ellos es este curioso e interesante film de Raoul Walsh, a pesar de sus limitaciones, que las tiene (sobre todo una molestísima tendencia a introducir cierto “alivio cómico”, totalmente innecesario, encarnado en el personaje que interpreta Roscoe Karns, el fanático de las máquinas del millón).



    Curioso porque, en cierto modo, es una especie de híbrido entre un cierto cine social, probablemente deudor de la novela de A. I. Bezzerides que se adapta, y elementos del cine negro de la Warner, en particular la “mujer fatal”, aquí encarnada por una temible Ida Lupino, que lleva su ardiente deseo de posesión del personaje de George Raft hasta el asesinato.



    Por una vez, la discrepancia entre el título original y el de la versión española sirve para ilustrar, de manera supongo que involuntaria, las dos caras del film. El original, ese “They Drive by Night”, se refiere al duro oficio de los camioneros, aquí los hermanos Fabrini, Joe (Raft) y Paul (Bogart), sentados al volante día y noche durante horas y horas para transportar limones, peras o manzanas de los productores a los mercados. Por otra parte, esa “Pasión ciega” del título español remite sin duda al personaje de Lana Carlsen, interpretada con convicción por una emergente Ida Lupino (que se reencontraría con Bogie al año siguiente en High Sierra).

    Si durante la primera parte predomina el elemento casi documental del trabajo de los transportistas (parece un film de Jules Dassin; de hecho, el productor asociado, Mark Hellinger, produjo varios films de Dassin, como las excelentes Brute Force o The Naked City), a partir sobre todo del accidente que deja manco a Paul, toma cada vez más protagonismo la parte pasional, el deseo incontrolado de Lana por Joe. Este acepta el trabajo que le ofrece Ed (Alan Hale), marido de Lana, como mano derecha en su negocio de transportes.




    Joe renuncia a su indomable espíritu independiente, pero así consigue una posición más estable que le permitirá casarse con Cassie (magnífica Ann Sheridan), a la que ha conocido en una cafetería de carretera.



    Es tan fuerte el deseo que Lana siente por Joe (quizá un tanto difícil de entender, sobre todo si uno no acaba de ver el atractivo de George Raft) que llegará a matar a su marido para poder casarse con él. Pero descubrirá que este no solo no está dispuesto a atender sus requerimientos sexuales, sino que además está a punto de casarse con Cassie. La furia de Lana se desata violentamente hasta el punto de inculpar a Joe como instigador del crimen.

    Al final, en una secuencia de las que impresionan a las plateas, una enloquecida Lana arruina su intento de vengar el desprecio de Joe, ya que durante el juicio se pone de manifiesto que está como un cencerro (secuencia al parecer muy celebrada en su día, pero que a mí me resulta un tanto excesiva, muy histriónica).



    Y a todo esto, ¿qué pasa con Bogart? Pues que a partir del momento en que pierde el brazo, el personaje casi desaparece de pantalla, quedando todo el protagonismo para su hermano Joe, lo cual parece que no satisfizo demasiado a nuestro actor. Afortunadamente, el productor Hal Wallis le dio una nueva oportunidad poco después en la extraordinaria High Sierra, también dirigida por Walsh, con el añadido (que podríamos calificar de “justicia poética”) que el papel de Roy “Mad Dog” Earle se ofreció primero a Paul Muni, que no podía, y después a… George Raft, que lo rechazó. ¡Chúpate esa, George!
    Última edición por mad dog earle; 07/07/2026 a las 14:21

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