Vespasià
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Ya hace bastantes años que no sigo las películas de la serie Bond en el cine, me resultavan repetitivas y dejé de ir. Aunque al ser pasadas todas por TV he acabado visionándolas casi todas.
La última ha sido "Skyfall" que la pasaron hace unos días. Me aburrí como una ostra. Pensé que con Bond estavan haciendo ahora lo mismo que con ciertos superhéroes. Esto que llaman películas más adultas, más oscuras y no sé que. No me parecía Bond. Incluso cuando sonó cierta tonadilla habitual en los Bond llegué a pensar "Ostras, la musiquita de Bond" sin darme cuenta momentáneamente de que lo que estava viendo era un Bond.
Pensé que, en fin y por lo que sea, soy incapaz de apreciar las excelencias que una mayoría les ve a los actuales Bond. Me despreocupé. Como decís muchos para gustos los colores.
Curiosamente, al cabo de unos días leí en una revista un artículo sobre "Spectre" que coincide con lo que yo pienso de "Skyfall" aunque lógicamente mejor expresado.
Ya sé que solo es una opinión pero, como no había leido ninguna similar hasta ahora, me he quedado más tranquilo.
He traducido y resumido un tanto dicho artículo y os lo pongo aquí en spoiler por si alguno le quiere echar una ojeada.
Saludos.
La última ha sido "Skyfall" que la pasaron hace unos días. Me aburrí como una ostra. Pensé que con Bond estavan haciendo ahora lo mismo que con ciertos superhéroes. Esto que llaman películas más adultas, más oscuras y no sé que. No me parecía Bond. Incluso cuando sonó cierta tonadilla habitual en los Bond llegué a pensar "Ostras, la musiquita de Bond" sin darme cuenta momentáneamente de que lo que estava viendo era un Bond.
Pensé que, en fin y por lo que sea, soy incapaz de apreciar las excelencias que una mayoría les ve a los actuales Bond. Me despreocupé. Como decís muchos para gustos los colores.
Curiosamente, al cabo de unos días leí en una revista un artículo sobre "Spectre" que coincide con lo que yo pienso de "Skyfall" aunque lógicamente mejor expresado.
Ya sé que solo es una opinión pero, como no había leido ninguna similar hasta ahora, me he quedado más tranquilo.
He traducido y resumido un tanto dicho artículo y os lo pongo aquí en spoiler por si alguno le quiere echar una ojeada.
BOND ES FIODOR
Se ha estrenado “Spectre”, y algunas voces se han alzado inútilmente para denunciar sus defectos, nunca los creerán aquellos que a priori han decidido, sin verla, que ha de ser “buena” porque los Bond siempre son buenos, salen coches y todo es muy “cañero”.
Otras voces se han maravillado porque es una película adulta, mucho más del siglo XXI y porque contempla el personaje de Fleming como un testimonio trágico de su existencia. Lo contrario de lo que habían dicho toda la vida cuando algunos defendían a Bergman, a Tarkovsky, a Ozu o a Haneke, achacando su cine de intelectual, lento, espeso, oscuro, duro, triste, torturador y tercermundista, o de procedencia sospechosa, no anglosajona. El comentario ulterior siempre era (es): ufff, bastantes problemas tengo, voy muy cansado, yo al cine quiero distraerme y divertirme, “no quiero cine de pensar”.
Exactamente todo lo que no es “Spectre”. Bond era uno de los paradigmas del divertimento, la acción, la opulencia envidiada (coches, chicas, casinos, armas y efectos especiales), pero ahora se ha transformado en un personaje de Dostoievski. Tiene traumes y sufre, y es una caricatura expresionista, envuelto por la negrura, la lentitud y la intelectualidad.
Bond en “Spectre”, pero ya hace dos o tres películas que le pasa, se ha vuelto un personaje de Tarkovski, de Resnais, del cine iraní y de Angelopoulos, todos juntos, y con él, y también todos juntos, Batman, Harry Potter, Superman y todos los superhéroes de DC Comics (a diferencia de los de Marvel, que todavía ríen)… A todos ellos les duele la barriga, duermen mal, no follan y no han encontrado la respuesta a las preguntas del billón de dólares: ¿quien soy, y que es la eternidad?.
El gentío que toda la vida los ha defendido y todavía los defiende (¿no se han enterado de lo que está pasando pese a tener delante algunas de las sesiones de cine más aburridas de toda la vida?, ¿tanta es su dependencia, o tanta la incapacidad a renunciar a un mito, a una idolatría?) habría ahora de rugir porque no les acompañan en su recerca constante de entretenimiento y desocupación de la cabeza. Bond se ha traicionado y los ha traicionado.
Pero esto no quiere decir que los ejércitos de espectadores de todas partes se hayan transformado, y ahora también acojan con una gran sonrisa y respeto, y hagan colas y twiteen su experiencia después de ir a ver, pongamos por caso, Leviatan, National Gallery, Aguas tranquilas, Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia, Born o Un día perfecto para volar, que son algunas de las películas más simpáticas, emotivas y espectaculares del año. Y que ayudan a hacer más soportable la vida.
Àlex Gorina (Revista El Temps)
Se ha estrenado “Spectre”, y algunas voces se han alzado inútilmente para denunciar sus defectos, nunca los creerán aquellos que a priori han decidido, sin verla, que ha de ser “buena” porque los Bond siempre son buenos, salen coches y todo es muy “cañero”.
Otras voces se han maravillado porque es una película adulta, mucho más del siglo XXI y porque contempla el personaje de Fleming como un testimonio trágico de su existencia. Lo contrario de lo que habían dicho toda la vida cuando algunos defendían a Bergman, a Tarkovsky, a Ozu o a Haneke, achacando su cine de intelectual, lento, espeso, oscuro, duro, triste, torturador y tercermundista, o de procedencia sospechosa, no anglosajona. El comentario ulterior siempre era (es): ufff, bastantes problemas tengo, voy muy cansado, yo al cine quiero distraerme y divertirme, “no quiero cine de pensar”.
Exactamente todo lo que no es “Spectre”. Bond era uno de los paradigmas del divertimento, la acción, la opulencia envidiada (coches, chicas, casinos, armas y efectos especiales), pero ahora se ha transformado en un personaje de Dostoievski. Tiene traumes y sufre, y es una caricatura expresionista, envuelto por la negrura, la lentitud y la intelectualidad.
Bond en “Spectre”, pero ya hace dos o tres películas que le pasa, se ha vuelto un personaje de Tarkovski, de Resnais, del cine iraní y de Angelopoulos, todos juntos, y con él, y también todos juntos, Batman, Harry Potter, Superman y todos los superhéroes de DC Comics (a diferencia de los de Marvel, que todavía ríen)… A todos ellos les duele la barriga, duermen mal, no follan y no han encontrado la respuesta a las preguntas del billón de dólares: ¿quien soy, y que es la eternidad?.
El gentío que toda la vida los ha defendido y todavía los defiende (¿no se han enterado de lo que está pasando pese a tener delante algunas de las sesiones de cine más aburridas de toda la vida?, ¿tanta es su dependencia, o tanta la incapacidad a renunciar a un mito, a una idolatría?) habría ahora de rugir porque no les acompañan en su recerca constante de entretenimiento y desocupación de la cabeza. Bond se ha traicionado y los ha traicionado.
Pero esto no quiere decir que los ejércitos de espectadores de todas partes se hayan transformado, y ahora también acojan con una gran sonrisa y respeto, y hagan colas y twiteen su experiencia después de ir a ver, pongamos por caso, Leviatan, National Gallery, Aguas tranquilas, Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia, Born o Un día perfecto para volar, que son algunas de las películas más simpáticas, emotivas y espectaculares del año. Y que ayudan a hacer más soportable la vida.
Àlex Gorina (Revista El Temps)
Saludos.