Respuesta: El camelo climático
Para empezar, no soy un experto en cambio climático, pero sé un par de cosas acerca de tratamiento de datos de experimentos y del funcionamiento del método científico, ese método que en sólo cien años nos llevó del quinqué y la tabla de lavar a Internet y la lavadora automática. Los documentos, especialmente los códigos fuente informáticos contenidos en la filtración del CRU muestran que los Mann, Jones, etc. sólo tienen de científicos su prestigio. Y ese está en rápido declive.
Para temas de superpoblación, hambre, contaminación (de la de verdad) y calidad de vida en general desde una perspectiva ecologista sensata, recomiento encarecidamente la lectura de "El ecologista escéptico" de Bjorn Lomborg. Uno se dará cuenta de las bondades de la tecnología para reducir el impacto ambiental y mejorar el medio ambiente y nuestra calidad de vida, aunque el respeto al medio ambiente no haya sido uno de sus principales objetivos. Por ejemplo: el automóvil y derivados ha permitido eliminar la tracción animal de las ciudades, más ineficiente y contaminante. Contaminante en cosas como estiércol de caballo o partículas de estiércol pulverizadas en el aire, con su consecuencia de enfermedades infecciosas, etc.
Para temas de cambio climático, no tanto, porque Lomborg cree en el cambio climático. Pero aún así, su visión no es tan catastrofista como la que se estila entre los ecologistas al uso.
Mi posición respecto al cambio climático es más bien socrática. Tengo una cadena de preguntas, cada una consecuencia de una respuesta afirmativa a la anterior
1. ¿Está cambiando el clima de la Tierra?
2. ¿Ese cambio es perjudicial para la especie humana?
3. ¿Es la humanidad la principal responsable de ese cambio, perjudicial etc.,?
4. ¿Puede hacer la humanidad algo frente a ese cambio, responsabilidad suya y perjudicial para ella?
5. ¿Son necesarias medidas drásticas, como un cambio radical del modelo económico, distraer recursos que se pueden emplear en otras cosas de utilidad demostrada, aumentar el poder del sector público, crear nuevos impuestos, etc. para dar la vuelta al cambio, cuya responsabilidad, etc.?
Pienso que esas preguntas me convierten en un eco-escéptico antes que en un negacionista.
Cada una de esas preguntas puede dar para un capítulo de libro y existen ideas bastante atrevidas. Por ejemplo, respecto a la 5. existe una solución bastante sencilla, que es contaminar más. Me explico. Los aerosoles provocados por el dióxido de azufre (SO2) que se produce en la combustión del carbón y que causan la lluvia ácida*, reflejan la luz del Sol que llega a la Tierra, reducen la energía absorbida por la misma y, por lo tanto, enfrían el planeta. Una demostración drástica de eso fueron las consecuencias de la erupción de 1991 del volcán filipinol Pinatubo: según esta
página, produjo un descenso global de las temperaturas de 0,5 ºC. Eso representa el calentamiento de cincuenta años del planeta, según las cifras actuales del IPCC, de 0,1 ºC por década. Así, una forma de frenar el calentamiento sería inyectar grandes cantidades de SO2 y de aerosoles a la atmósfera lo más arriba posible. Centrales térmicas que quemaran carbón sin ningún tipo de filtro y con chimeneas capaces de llevar los productos de combustión a unos cuantos kilómetros de altura serían ideales para eso. Más si queman carbón de baja calidad. Otra solución más drástica y que no se debe tomar en serio sería ir provocando erupciones volcánicas usando armas nucleares. Hay montones de volcanes activos en zonas deshabitadas, por lo que conseguir una erupción escala Pinatubo cada 50 años es plausible. Y es una solución muy barata, en comparación con los cientos de millones de euros que nos pretenden exprimir los de la conferencia de Copenhague.
Volviendo a las generalidades, el IPCC, los defensores de Kioto y demás piensan, o creen, que todas las respuestas a aquellas preguntas son afirmativas. Yo tengo mis dudas acerca de todas esas preguntas.
Tras el escándalo de la CRU, ha aumentado mi incertidumbre respecto a la primera, porque parece que se han estado contaminando datos climáticos básicos, lo que hace que ahora sólo haya registros fiables de temperatura de los últimos 30 años, que son los datos adquiridos por satélites meteorológicos y que han escapado a la manipulación de la banda de Jones, Hansen y Mann.
Finalmente, acerca de la superpoblación, no pienso que sea un problema. El recurso natural más valioso es la inteligencia humana, que constantemente inventa soluciones a los problemas que van apareciendo y que abren nuevos campos llenos de oportunidades. Un ejemplo bastante pertinente es la del ingeniero agrónomo Norman Borlaugh, recientemente fallecido y padre de la Revolución Verde, es decir de los métodos que posibilitaron que la India, a pesar de multiplicar su población, pasara de importadora a exportadora de alimentos. Las doctrinas de Malthus, Ehrlich y demás se han ido demostrando, sistemáticamente, falsas con el pasar del tiempo, a medida que la inteligencia humana ha ido encontrando soluciones a problemas que previamente se creían insolubles.
Un Ministro del Petróleo saudí dijo que, al igual que la Edad de Piedra no terminó por que se agotaran las piedras, las Edad del Petróleo no acabará por agotamiento del petróleo. Me parece que tenía razón.
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* Con la lluvia ácida, obsesión de los años 80 del pasado siglo ocurrió una cosa muy curiosa después de que un científico llamado Ed Krug contratado por la entonces neonata EPA (agencia de protección ambiental) useña demostró que no era la máxima responsable de la acidificación de los lagos norteamericanos, ni que fuera demasiado perjudicial para los árboles. Al entonces mandamás de la EPA de entonces no le gustó nada el resultado, más que nada porque no podía dejar de hacerle caso, y destrozó la carrera profesional del pobre científico. Se puede leer la historia
aquí, aunque sólo en inglés.
No es de extrañar que algunos expertos y consultores se cuiden mucho de averiguar qué resultado desea el que contrata un estudio a la hora de publicar los resultados de esos estudios.