Re: "HIROSHIMA: 60 AÑOS"
Antes de seguir tomando decisiones sesenta años después, me gustaría aclarar algunos puntos:
Azaris ha explicado claramente la situación en los cinco puntos de su correo. Pero para aquellos que aún tienen dudas, quiero explicarles dos cosas:
1ª La bomba atómica no fue la primera matanza de civiles a gran escala. Los británicos, por ejemplo, lo habían hecho unos meses antes en Dresden, como venganza por los bombardeos aéreos que habían sufrido en su país durante la guerra.
Pero mucho antes, en diciembre de 1937, los buenazos del Ejército Imperial Japonés habían conquistado la ciudad china de Nanjing, y ante una población civil
completamente desprotegida se dedicaron durante seis semanas a robar, violar y matar todo lo que encontraron, en lo que se conoce como la masacre de Nanjing. La cifra de muertos al cabo de esas seis semanas se estima en
trescientos mil (300.000). Si alguien quiere más información, que vaya
aquí.
No hay que explicar la alegría de los chinos tras las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Muchísimo mayor que la del pueblo americano.
2ª En la noche que va del 9 al 10 de marzo de 1945, EEUU descargó sobre Tokyo 1.700 toneladas de bombas, haciendo desaparecer más de 40 km² de la ciudad y causando no menos de 100.000 muertos entre la población civil. En los días posteriores, las salidas de los bombarderos americanos eliminaron otros 40 km² de Tokyo, con sus correspondientes víctimas.
¿Se planteó Japón en ese momento una rendición? Para nada. Siguieron combatiendo como si la cosa no fuera con ellos, dando por sentado que tenían que sufrir bajas, pero que al final vencerían. A eso se le llama fanatismo.
Con estos antecedentes, los estadounidenses bombardearon Hiroshima, y advirtieron que si Japón no se rendía, tirarían una segunda bomba atómica dos días después. El Alto Mando japonés desconfiaba de que los americanos tuvieran otra bomba (tenían cuatro), así que no hicieron nada. E incluso depués de Nagasaki, sólo la amenaza del ejército estadounidense de que la siguiente bomba atómica caería directamente sobre Tokyo hizo que, al fin, el Japón imperial se rindiera.
Yo, al día siguiente, toreo mejor que José Tomás y meto más goles que Eto'o. Pero hay que estar en el momento y en el lugar para tomar decisiones. Y en aquellas circunstancias, muchos de los que hoy se rasgan las vestiduras habrían sido más crueles que los protagonistas. No creo que nadie se levante por la mañana y diga: ¡Qué día más bueno hace! ¡Coño, voy a tirar una bomba atómica a ver que pasa!