E incluso Ray dirigió sus títulos postreros en nuestro país, REY DE REYES (1961) y 55 DÍAS EN PEKÍN (1963), películas nada despreciables, por cierto.
Ray además fue un protegido del magnate Howard Hughes y ello le permitió eludir la Caza de Brujas que afectó en mayor o menor medida a muchos compañeros de profesión.
Claro que el pago fue que el director rehiciera, completara o remontara cintas de colegas, como John Cromwell (un espléndido director del que algún día habría que hacer una revisión de su filmografía) o Josef von Sternberg.
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